Opinión

SINSECRETOSCB: Tarek William Saab y su perenne legado

Nos convoca nuestra memoria para señalarnos la indeleble huella, la incondicional trayectoria de Tarek William Saab para convertirlo en notable sinónimo de la misma marcha de este arraigado territorio, de este indoblegable pueblo
6 de marzo de 2026
Opinión.- Tarek y su paso. Nos convoca la ineludible cita. Valencia se exhibe orgullosa y enaltecida para convertirse en sede de la vigésima primera edición de la Feria Internacional del Libro. Las perennes calles que conforman el casco histórico de nuestra ciudad capital nos conducen hasta el solemne Teatro Municipal que, con un singular ritual, abría sus infinitas puertas, sus elevadas paredes para recibir la presentación del nuevo e impetuoso esfuerzo intelectual de una insustituible referencia, un extraordinario intérprete del sentimiento popular en cada una de sus conjugaciones y es que Tarek William Saab es pasado, presente y futuro del devenir de esta venerada patria. Así irrumpían, con inusitada fuerza y con un aforo colmado de fervor, las páginas de “Un tren viaja al cielo de la medianoche”. Nos convoca nuestra memoria para señalarnos la indeleble huella, la incondicional trayectoria de Tarek William Saab para convertirlo en notable sinónimo de la misma marcha de este arraigado territorio, de este indoblegable pueblo. En Tarek han confluido las más complejas funciones, esas mismas que han llevado implícitas la firme convicción y objetivo de la reivindicación del común que aguardaba su arribo para convertirlo en una de esas protagónicas figuras que ostentan la envidiable condición de haberse convertido en imprescindibles, porque lleva dentro de su espíritu, palpita en su propia alma la esencia del proceso revolucionario, desde su propio inicio, desde su mismísima génesis. Ha asumido con ilimitada lealtad y con comprobada competencia cada una de las responsabilidades que le han sido encomendadas por el alto mando de la revolución. Ha levantado como impostergable herramienta y alegato la férrea defensa de los derechos humanos del ciudadano, del desvalido cuando el atropello y la arbitrariedad tomaban rostro, asumían figura para azotar y en una suerte de lapidación moral someter a una indignante humillación la esperanza de todo un pueblo. Es uno de los decididos constituyentes que le proporcionó a un país una innovadora constitución plenamente adaptada a las exigencias y reclamos de los nuevos tiempos, ya que era su deber ante el insistente e interno emplazamiento de su propia juventud, de su conciencia por asumir el rescate de un país extraviado y sometido al más oprobioso de los abandonos. Igualmente Tarek, siempre adherido al imborrable legado, hizo del ejercicio parlamentario una ejemplar vocación para atender la diaria voz y necesidad de las clases más desposeídas y, desde su trinchera convertida en activo curul, asumió la preservación de nuestro sistema de libertades, de nuestra democracia cuando el agravio y la infamia se presentaron bajo el vil ropaje de la asonada militar del 2002. Pero el destino le tenía guardado, como inevitable desafío, la conducción del Ministerio Público. Eran los tiempos de la obligada renovación, de elevar el perfil y garantizar la optimización de nuestra administración de justicia. Era el justo momento para acometer la decidida transformación de esta vital instancia, era la añorada recuperación, que debía ser acompasada de un necesario mecanismo de depuración y Tarek acometió, sin reserva alguna, la compleja y ardua labor. La actualidad refleja esa sensación del deber cumplido y reconoce la huella que ha dejado impregnada para siempre en esta restaurada instancia del Poder Moral. La acción del Ministerio Publico se extendió por todo el territorio patrio a través de las estrictas instrucciones giradas por un infatigable fiscal que sentó las blindadas bases para garantizar la necesaria continuidad del paso y, de esa manera, entregar formalmente la estafeta a otro comprometido y calificado miembro de esta irreversible cruzada por la consolidación de nuestro sistema de justicia. Por ello la visión de Tarek ha desbordado espacios para presentarse como el fiel reflejo del país que anhelamos y pretendemos.

Filven y la poesía. Nos adentramos en las páginas de “Un tren viaja al cielo de la medianoche” a través de ese irrenunciable vínculo entre el lector y el papel. Los mismos versos hacen una extraordinaria mención de la presencia que impregna este impecable poemario y donde pareciese que “el color Tarek adquiere la tonalidad Tarek”, donde los pasajeros, los andenes y rieles de este fascinante tren guardan celosamente en sus marfiles alforjas un extraordinario compendio de poemas que fueron surgiendo, en incontables noches, entre los años 2021 y 2025. Allí observar la presencia y rostro del extraordinario cuentista, escritor Chevige Guayke quien desde su insular territorio plasmó un prólogo que relata, de manera pausada, la trascendencia de esta singular obra. “Definitivamente, Tarek William Saab es un poeta distanciado de esa poética insensible que puebla un Sahara, un mapa de palabras, de occisas metáforas indolentes que no dialogan absolutamente con nadie y fenecen ahítas de silencio enfermizo, de garganta marchita, huérfanas de diálogos y de poesía enamorada de lo bellamente espiritual. Es que la poesía de Tarek William Saab nace, crece en su propia interioridad, pero sin el egoísmo de no verse en los otros, en los demás; sabe que fue elegido como mensajero, como palabra para ser oída y ser revelación humana, épico milagro de la vida: y ser otro en el libro de los enigmas. Por ello exaltamos en estas líneas la peculiar visión del poeta Tarek William Saab que se extravía armónicamente en cada una de esas palabras, en cada relato, en cada verso. El lector tiene la sensación de formar parte de la extraordinaria narrativa. Es escuchar, con su fuerza y presencia, las palabras del soberbio intelectual Jorge Luis Borges que retumban en nuestros espíritus “El fin de la poesía no es el asombro. El fin del poeta es expresar lo que muchos hombres habrán pensado pero nadie ha expresado de un modo tan cabal. El poeta no es la voz de las opiniones que cambian y además son superficiales, sino la voz de algo más hondo”. Y esa es la verdad.

@CESARBURGUERA
@burgueracesar


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VÍA NT
FUENTE César Burguera