No tiene ni debe tener razón si la fe no es paridora de obras
Opinión.- Siempre será mejor autenticar la fe con hechos. Mayor es el efecto que tiene una palabra o un deseo si va de la mano con acciones, eso contribuye a que nuestra fe sea vista como ese gran puente seguro, por cuanto ella misma va acompasada con algo que se puede valorar de alguna forma y tenga sentido.
No tiene ni debe tener razón si la fe no es paridora de obras. La fe en sí misma debe dar a luz una acción que corresponda y esté en línea con lo que se dice, se desee, se ofrezca o se pida.
Cuando de hacer bien se trata, no es solo tener un impulso o una palabra alentadora por muy bonita que suene, es un tópico que va más allá y son las acciones que se nos convierten en demandas espirituales y naturales que debemos prestarles atención.
Si yo creo en Dios y tengo fe ( medularmente en Cristo ), creo que existe y Él puede bendecirme o darme un galardon, Hb.10: 6, tengo que accionar buscándolo en su palabra, en las oraciones; es decir, caminar en esa dirección hacia su presencia amerita un movimiento, así sea espiritual, o incluso físico. No es solo decir creo en Dios.
Hebreos 13:16 dice: “Y de hacer bien y de la comunicación no os olvidéis”. Aquí el autor refiere que nuestro culto a Dios no se debe limitar en solamente levantar las manos o cantar alabanzas, orar o cualquier acto espiritual que nos acerque a su divina persona, sino que también tengamos acciones benignas que denoten ayuda. No es solo la fe.
“Porque de tales sacrificios se agrada Dios”. Cuando ponemos en práctica la fe, se estima como una actitud agradable al Padre, como un tipo o punto representativo a la cruz, nuestras obras que generen felicidades a otros se convierten en acciones sociales. Es cuando se va a la práctica que se obtienen los mejores resultados.
No es solo ofrecer alabanzas, que está muy bien que se ofrezcan a nuestro Señor, eso es sustancioso. Sin embargo, alegrarle el corazón a Dios es un asunto más integral. Los ojos de Dios están puestos sobre la tierra y sobre cada creyente, como también sobre cualquier persona.
Santiago 2:16 dice: “ Y alguno de vosotros les dice, Id en paz, calentaos y saciaos ( se refiere al hermano y hermana que están desprovistos de ropa y alimento, versículo anterior, 15). Estos tienen algún tipo de desnudez.
“Pero no les dieres las cosas que son necesarias para el cuerpo; qué aprovechará? Esto es la fe falsa, fingida, la fe aparente. No tiene esa persona una fe genuina, sino que tiene una fe para engañar y para ser un truhán, porque la fe verdadera siempre buscará el bien y hacer obras que marcan una vida para su provecho y gran bienestar.
Ahora bien, Dios es completo en todo y no se le escapa nada. Para que una fe, una oración, una adoración a Él sea perfecta debe tener obras. Santiago en el capítulo 2:22 resalta que la fe obró por sus obras (se refiere a la justificación a favor de Abraham por sus obras).
No debemos perder de vista que tanto la fe como la obra iban juntas en Abraham. Termina el verso 22 diciendo que la fe es perfeccionada por las obras. Este mecanismo es infalible. Nuestra fe es imperfecta si no hay en nuestro inventario, como creyentes en el Señor, obras, algún hecho que vaya en consonancia con lo que pregonamos. Así como en el Padre de la fe, también en nosotros debe existir una simbiosis siempre, deben estar dentro de nuestro ser la fe y las acciones.
¡Sí se puede amigo (a) lector, es por aquí la plaza pública comunicacional!
Otrosí o nota: Tengamos fe para reconocer y aceptar que Dios hará grandes cosas en nuestra nación. Pero no nos limitemos en solo tener fe, es necesario también crecer en obras. Muchos necesitan de tu fe en Jesús y de la mía, pero también ellos necesitan que sepamos responder con obras que les beneficien.