Opinión

Germán José Márquez Gil: Entre barriles y misiles; segundo día de conflicto en Medio Oriente sacude rutas energéticas y presiona precios del petróleo

El foco inmediato es el Estrecho de Ormuz. Con un tránsito de entre 18 y 21 millones de barriles diarios (bpd) es decir el 20% del consumo mundial
1 de marzo de 2026
Opinión.- Por segundo día consecutivo, la escalada militar tras la muerte de Alí Jamenei mantiene en vilo a los mercados internacionales. Lo que comenzó como una ofensiva focalizada de Estados Unidos e Israel ha derivado este domingo 1 de marzo en una conflagración regional de consecuencias impredecibles. Los ataques han alcanzado instalaciones estratégicas y objetivos militares en territorio iraní e israelí, elevando la tensión a niveles no vistos en décadas.

Entre los blancos reportados se encuentran infraestructuras críticas y activos asociados a Estados Unidos en diversos países del Golfo. Aunque el mercado aún evalúa el daño estructural, el incidente contra el petrolero Skylight cerca de Omán confirma que el conflicto ha saltado de la tierra al mar, amenazando la integridad física del flujo energético mundial.

El mercado preventivo y la "prima de guerra"

El mercado energético global opera bajo una lógica de anticipación. Por ello, el petróleo ha incorporado una prima de riesgo geopolítico que ya proyecta al Brent hacia los 100-108 dólares por barril. Debido a que las hostilidades se han intensificado durante el cierre de las bolsas, se anticipa un "gap" alcista en la apertura de este lunes; una brecha de precios que cuantifica la incertidumbre acumulada durante el fin de semana y que presiona los costos de seguros marítimos y fletes antes de que el crudo llegue a su destino.

Ormuz: El punto crítico y la vulnerabilidad de los chokepoints

El foco inmediato es el Estrecho de Ormuz. Con un tránsito de entre 18 y 21 millones de barriles diarios (bpd) es decir el 20% del consumo mundial, su seguridad es el eje del equilibrio global. Reportes de este domingo indican que la inestabilidad en la zona ha forzado a diversos buques a replantear sus rutas en el Golfo de Omán.

Pero Ormuz no es el único eslabón frágil. El Canal de Suez, que transporta de 5 a 7 millones de bpd, y el estrecho de Bab el-Mandeb, por donde circulan otros 6 millones, completan un corredor donde cualquier incidente multiplica el riesgo. Un bloqueo efectivo obligaría a la flota a rodear el continente africano, duplicando tiempos de navegación y fragmentando las cadenas de suministro.

Escenarios y trayectorias de precios

La determinación del valor del crudo en un entorno de hostilidades abiertas deja de ser una función lineal de oferta y demanda para convertirse en una respuesta compleja a variables políticas y logísticas de alta volatilidad. Al modelar la interacción entre la intensidad del fuego cruzado y la resiliencia de los corredores marítimos, es posible delinear tres trayectorias analíticas que definen los posibles horizontes de precios para el corto plazo.

• Escenario A (Escalada contenida): Si las hostilidades cesan pronto, el barril podría estabilizarse entre 85 y 90 dólares.
• Escenario B (Disrupción logística persistente): Con ataques intermitentes y fletes elevados, el rango se situaría entre 95 y 110 dólares.
• Escenario C (Conflicto regional abierto): Un bloqueo sostenido de Ormuz o daños a terminales de exportación clave podría catapultar el crudo por encima de los 120 dólares. Sinceramente considero poco probable un cierre total por largo tiempo de esta importante ruta comercial.

El papel de la OPEP+ y el impacto macroeconómico

Aunque la OPEP+ cuenta con capacidad ociosa, su efectividad para estabilizar los precios es limitada si la propia infraestructura de transporte está bajo fuego. La historia demuestra que, cuando los corredores marítimos se ven amenazados, la volatilidad domina sobre los fundamentos tradicionales de oferta y demanda.

El impacto trascenderá al sector energético, presionando al alza los costos de transporte y alimentos. Para las economías importadoras, esto representa un desafío mayor para la estabilidad de precios y la política monetaria en el corto plazo.

Vulnerabilidad, escasez y ganadores geopolíticos

Esta crisis genera una reconfiguración forzada del mercado, donde la seguridad de suministro premia a quienes ofrecen barriles libres de riesgos de tránsito. En este tablero, los productores del Nuevo Continente (Estados Unidos, Brasil y Guyana) aparecen como ganadores naturales al capturar cuotas de mercado en Europa y Asia con logística segura.

En este contexto, Venezuela juega un rol fundamental y estratégico. Con una producción estabilizada en torno a los 1.2 millones de bpd y un marco de seguridad jurídica renovado, el país se posiciona como el "puerto seguro" de la Cuenca del Atlántico. La proximidad geográfica de Venezuela a los grandes centros de refinación del Golfo de México y Europa le otorga una ventaja competitiva insuperable frente a un crudo del Medio Oriente que hoy debe enfrentar fletes prohibitivos y rutas inciertas. El crudo venezolano no solo sustituye grados pesados en falta, sino que actúa como un amortiguador de suministro para el hemisferio occidental, revalorizándose como un pilar de estabilidad pragmática frente al caos de los chokepoints orientales.

Conclusión: La energía como lenguaje de poder
 
El sistema energético global ha demostrado que su estabilidad no reside únicamente en los volúmenes de extracción, sino en la invulnerabilidad de las arterias por donde circula el recurso. Mientras persista la confrontación en el Medio Oriente, el petróleo actuará como el barómetro implacable de la crisis.

Esta escalada revela una verdad estructural: el orden energético mundial está siendo reconfigurado en tiempo real, no solo por la abundancia de los barriles, sino por el alcance de los misiles. En este nuevo escenario, la seguridad de suministro se traslada hacia productores con logística de corto alcance y afinidad hemisférica, como Venezuela, consolidando a la Cuenca del Atlántico como el nuevo centro de gravedad de la resiliencia energética.

Al final del día, la volatilidad actual no es un fallo del mercado, sino el reflejo fiel de un mundo donde el éxito económico depende de la capacidad de garantizar que el flujo de energía nunca sea rehén de la geopolítica de la fuerza.

Germán José Márquez Gil
Con corazón Petrolero
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Editoría de Notitarde