Venezuela ha sellado un triunfo histórico con la sanción definitiva de la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática
Opinión.- Venezuela ha sellado un triunfo histórico con la sanción definitiva de la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática. Bajo la visión estratégica de nuestra presidenta encargada, Delcy Rodríguez, esta norma nace del corazón del debate popular para blindar el derecho sagrado de los venezolanos a la paz. No es solo un instrumento jurídico; es el paso valiente de una nación que decide superar la discordia para consolidar su soberanía inquebrantable y su desarrollo integral, demostrando que la voluntad de unión es superior a cualquier asedio.
Este instrumento legal, compuesto por 16 artículos estratégicos, es el resultado de un ejercicio de democracia participativa y protagónica sin precedentes en nuestra historia parlamentaria. No se trata de una ley impuesta desde las cúpulas, sino de una construcción colectiva que recibió el respaldo unánime de la Asamblea Nacional tras jornadas de debates intensos, donde la rectificación y la reconciliación fueron el norte. La meta es clara: generar las condiciones óptimas para el desarrollo armónico de la vida nacional, fomentando un pluralismo político responsable que utilice siempre los mecanismos constitucionales para dirimir cualquier diferencia interna en aras de la tranquilidad pública.
Desde el estado Carabobo, fuimos protagonistas de la fuerza indomable de este diálogo nacional durante la fase de consulta pública. En nuestra región hicimos lo propio, desde la Universidad de Carabobo, se generó un encuentro histórico entre diversos sectores de la sociedad, incluyendo a representantes de la oposición que presentaron sus contribuciones con respeto y altura. Esta pluralidad de ideas fue sistematizada y enviada con celeridad a la capital, enriqueciendo el texto final con el aporte de la inteligencia regional. Bajo el liderazgo de nuestro gobernador Rafael Lacava, demostramos que en la tierra donde se selló la libertad, el entendimiento es la única vía para avanzar.
Al priorizar la paz social, esta ley busca sanar las heridas profundas causadas por las agresiones externas, permitiendo que todos los sectores se reincorporen al esfuerzo productivo que demanda la patria. El documento no solo concede amnistía, sino que persigue prevenir que hechos de violencia vuelvan a repetirse, asegurando que la participación política se dé bajo el estricto respeto al Estado de Derecho. Es un escudo contra la repetición del conflicto, diseñado para que la familia venezolana pueda prosperar en un ambiente de estabilidad, dejando atrás las sombras de la confrontación estéril para enfocarnos en la suma de todos los bienes para nuestro pueblo.
Este avance hacia la normalización política no nos hace olvidar la herida abierta que significa el vil secuestro de nuestro presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros y de la primera combatiente Dip. Cilia Flores. Nuestra lucha por la paz es, en esencia, una lucha por su libertad y por la dignidad de la República. Seguimos convencidos de que el camino es la justicia, y desde cada trinchera popular exigimos el retorno de nuestros líderes a su patria. La madurez moral que hemos demostrado ante estos ataques imperiales es la prueba de que el chavismo es una fuerza de paz irreductible, que responde al odio con ética y una fe inquebrantable en la victoria final.
Asumimos con fervor el compromiso de que los efectos de esta ley se traduzcan en bienestar real en el país y en Carabobo. Nos desplegaremos con celeridad para asegurar que la justicia social sea la bandera de esta nueva etapa, trabajando de la mano con nuestro pueblo para consolidar la convivencia ciudadana. La unión cívico-militar se mantiene alerta y firme, lista para asegurar que este esfuerzo legislativo se consolide como la base de una Venezuela unida, fuerte y soberana.
¡Chávez vive! ¡La patria sigue!
Instagram:
@alexandersuarezpsuv
TikTok:
@alexanderfaustinosuarez2