Con este hecho, debe quedarle claro al mundo que fuimos a la Faja a mostrar nuestra capacidad y nuestra soberanía
Opinión.- Nuestro febrero no solo es rebelde, es victorioso. Por ello, mientras el mundo observa, Venezuela demuestra que su soberanía no es un eslogan, sino una realidad que se defiende en la calle y se respeta al más alto nivel. Y así lo ha dejado claro la presidenta encargada, Delcy Rodríguez en una entrevista concedida a NBC News, ante la visita del secretario de Energía de Estados Unidos y en la marcha por el Día de la Juventud.
En este sentido, en el plano estratégico, Venezuela y EE.UU. han dado un paso hacia la consolidación de una alianza energética basada en el respeto. La inspección técnica en la Faja Petrolífera del Orinoco, encabezada por Rodríguez y el secretario de Energía de Norteamérica, Chris Wright, es un reconocimiento a la potencialidad de Pdvsa.
Con este hecho, debe quedarle claro al mundo que fuimos a la Faja a mostrar nuestra capacidad y nuestra soberanía. Esta asociación a largo plazo, centrada en petróleo, gas y minería, demuestra que incluso el imperio debe sentarse a negociar con una realidad evidente: Venezuela es indispensable para la estabilidad energética mundial. Es una victoria de la diplomacia bolivariana de paz.
Por otro lado, y regresando al Día de la Juventud, este 12 de febrero vimos, por un lado, desbordar Caracas y La Victoria en la marcha que recordó 212 años de gloria. Todo ello con la alegría de quien se sabe dueño de su futuro, una juventud que construye y apuesta por el país.
Del otro lado estuvo la derecha intentando repetir sus guiones de “calle”, pero el resultado fue el silencio. Como reportaron incluso sus propios medios, la convocatoria fue un fracaso rotundo, con una “poca asistencia” que evidencia el cansancio de un sector que ya no cree en aventuras golpistas. La juventud venezolana hoy prefiere producir, estudiar y construir el futuro de la patria.
Finalmente, no podemos olvidar que hay un tema que mueve, en estos momentos, nuestras acciones: la liberación del presidente Maduro y de su esposa Cilia. En cada reunión, en cada marcha y en cada pozo petrolero que visitamos, el nombre de ellos debe estar presente, porque no habrá normalización plena, ni paz total, mientras nuestro presidente y la primera combatiente no estén en casa. El mundo debe saber que si hoy nos sentamos a hablar de energía, es para exigir, primero y siempre, justicia y libertad para ellos.