Opinión
Calidad de vida: Los primeros médicos fueron mujeres
Cuando pensamos en caza prehistórica hay una tendencia a pensar en la captura de un mamut, pero la verdad es que la caza menor debía presentar una parte importante de la alimentación y esto podía hacerla las mujeres
17 de enero de 2026
Opinión.- Durante mucho tiempo la prehistoria tuvo género masculino. Y es que los especialistas defendieron durante décadas el rol de los “cazadores-varones” y las “recolectoras-mujeres”, ya que los primeros prehistoriadores consideraron que la actividad física de la caza era demasiado peligrosa y exigía una fuerza física que no tenían las mujeres. Sin embargo, este modelo ya no se sustenta, ya que nuevos hallazgos arqueológicos han demostrado que aquellas mujeres estaban dotadas de una fuerte musculatura y que eran muy vigorosas, por lo que las tareas debían de estar repartidas de forma equilibrada entre ambos sexos.

Cuando pensamos en caza prehistórica hay una tendencia a pensar en la captura de un mamut, pero la verdad es que la caza menor debía presentar una parte importante de la alimentación y esto podía hacerla las mujeres. Por otra parte, los investigadores han observado que nuestros ancestros comían productos del mar hace 300.000 años, y que las mujeres eran un activo muy importante en este tipo de actividades. A todo esto hay que añadir la recolección de plantas, hecha seguramente en su mayor parte por las féminas, que han estado en el centro de los cuidados de los enfermos y heridos. Los investigadores han demostrado que los neandertales ya usaban cataplasmas de plantas para calmar el dolor hace 40.000 años. En la cueva de El Sidrón (España) se ha encontrado la figura de una mujer que trataba su absceso dental con una pasta vegetal que tenía brotes de álamos ricos en salicilato: estaríamos ante la primera aspirina de la historia.

El estudio de coprolitos en una taza de madera en Brasil, de 8000 años de antigüedad, que perteneció a una curandera, ha revelado la existencia de toda una farmacopea: los problemas intestinales eran tratados con astringentes extraídos de árboles como la Caesalpina y Terminalia; como antiparasitarios se empleaban extractos obtenidos del Chenopodium y Bauhinia; como analgésicos, hojas de Cecropia; como expectorantes, la corteza de Cohoba anadenanthera y para los problemas respiratorios la Cydonia.

Sin duda alguna, y en contra de lo que algunos defienden, la profesión más antigua de la humanidad fue la de médico. No cuesta ningún trabajo imaginario a uno de nuestros antepasados ​​prehistóricos limpiando las heridas a la orilla de un niño, cuidando a un con fiebre, administrando plantas medicinales a un enfermo…

Hasta ahora el relato que se ha defendido es el de un varón, que tras regresar lesionado o herido a la cueva después de una intensa jornada de cacería pasaría a ser atendido por otro varón.

La verdad es que esta épica resulta difícil de defender. Parece mucho más racional pensar que fueron las mujeres del grupo las encargadas de mantener el fuego, de cuidar a la prole, de evitar que las alimañas entresen en la cueva, las que, además, realizaban las pinturas rupestres para ayudar de una forma mágica a los varones en las labores de caza y las que cuidaban de los niños con fiebre, ayudaban a las embarazadas en el angustioso proceso del parto, a los tullidos que no podían salir con el grupo… En otras palabras, lo que resulta más verosímil, y que ahora demuestran los hallazgos arqueológicos es que las mujeres prehistóricas dominan el uso terapéutico de las plantas y que fueron ellas las primeras médicas de la humanidad.
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Arnaldo Rojas