En Armonía Fetal: El misterio de las células embrionarias
"El embrión conoce palabras más allá del lenguaje de sus padres"
Opinión.- Ocurrida la fecundación mediante el intercambio del material genético entre el óvulo y el espermatozoide, una nueva estructura se origina: el cigoto, que mientras transita por la trompa uterina sus células se dividen hasta llegar al estadio de mórula, luego blastocisto para, finalmente, implantarse en la mucosa uterina.
De ese conglomerado de células surge el embrión que, desde etapas muy precoces, comienza a formar el cerebro mediante una construcción general de perfección sublime.
La multiplicación celular es impresionante, asegurando cada minuto el crecimiento de cien mil nuevas células que, a pesar de no estar conectadas entre sí, hacen que resulte imposible pensar que pueda desarrollar aunque sea un pensamiento primario. Pero, partiendo de visión amplia, no sería erróneo considerar que estas células cerebrales embrionarias podrían ser una especie de “conciencia celular” o “microcomputadora” integrada que pueda trascender y funcionar en modo vibratorio, de forma similar a los plexos autónomos en desarrollo de la futura columna vertebral, por ejemplo.
El caso es que las células embrionarias poseen la capacidad específica de diferenciarse para construir, de principio a fin, lo que corresponde a su función con capacidad para participar en el desarrollo de un tejido, o un órgano. ¿Cómo saben que están programadas para convertirse, por ejemplo, en células cardíacas, decidiendo alargarse para convertirse en fibras musculares que comienzan a latir rítmicamente, aunque el corazón, en su conjunto, aún no se haya formado? ¿Cómo se comunicaron para unirse? Cada célula parece estar equipada con una especie de radar que la guía a donde necesita estar en el momento justo en relación con el todo. ¿Cómo puede suceder todo esto sin un programa planificado? Y si lo hay, ¿quién lo ha planeado? Parece ser un pensamiento, o consciencia celular.
Cada célula, desde su inicio, posee un cerebro integrado que organiza todo según el plan inicial. La construcción que orquesta requerirá materiales, y estos serán proporcionados a través de la sangre de la madre. Pero, la gestante no es quien va a dirigir esta o aquella diferenciación para desarrollar los diversos tejidos de manera directa.
El embrión conoce palabras más allá del lenguaje de sus padres. Percibe longitudes de onda, frecuencias y vibraciones sutiles representadas por sus vocales, consonantes y tonos agudos o graves. Los sonidos y las palabras son vibraciones transportadas por una energía cuyo significado comprende: amor o soledad, alegría o tristeza, miedo o seguridad, aspectos que analizaremos la próxima semana.
Gonzalo Medina Aveledo PhD Ciencias Médicas
Médico Obstetra
Investigador de las emociones maternas
Ig. @armoniafetal