Germán José Márquez Gil: Producción petrolera venezolana 2025; balance positivo
Documento que muestra que Venezuela alcanzó durante el mes de diciembre 2025 una producción promedio de 1.120.000 barriles diarios
Opinión.- Hoy la OPEP publicó el reporte del mercado petrolero, MOMR_ January_2026, documento que muestra que Venezuela alcanzó durante el mes de diciembre 2025 una producción promedio de 1.120.000 barriles diarios (blsd). Este volumen en comparación con meses anteriores del mismo año, es menor, situación que surge como resultado de la intensificación de las sanciones y cercado comercial que la administración de Donal Trump ejerciera sobre la industria petrolera nacional a finales de año. Pese a esta amarga realidad la producción de petróleo durante el 2025, tal como se observa en la gráfica, creció por quinto año consecutivo alcanzando un promedio anual de 1.081.000 barriles diarios (blsd), lo que representa un aumento de 160.000 blsd con respecto al 2024, es decir, un incremento de 17,4 %, valor que coincide con los pronósticos que había realizado el 12 de agosto del pasado año, en el artículo Venezuela continúa sumando barriles al mercado internacional. Es pertinente aclarar que estos datos contabilizan solamente la producción de crudo, es decir, la OPEP excluye de la volumetría reportada los condensados de formación y de planta, así como los líquidos del gas natural, por tanto, ha de esperarse que las autoridades gubernamentales y/o de PDVSA reporten valores superiores por referirse a la producción total de la nación.


Entonces, este aumento contraviene los anuncios pesimistas de quienes mantenían la tesis que la revocación de las licencias otorgadas por el Gobierno Joe Biden a ciertas trasnacionales socias de PDVSA provocarían un colapso de la producción petrolera, y más aún cuando Chevron se fuera. Pero ni lo uno ni lo otro ocurrió, las estrategias adoptadas por el Ejecutivo Nacional y la alta gerencia petrolera, amparadas y respaldadas por la Ley Antibloqueo, permitieron que los nuevos esquemas de negocio llamados Contratos de Participación Productiva sumaran barriles, así mismo con estrategias de comercialización de crudo enfocadas en diversificación de mercados y mezclas de crudos, buscando recuperar volumen y mitigar descuentos, permitieron sortear las sanciones exportando crudo con intermediarios hacia el continente asiático y europeo.
Del mismo modo en diversas entrevistas vaticiné con seguridad la permanencia de Chevron en el país considerando que la trasnacional en sociedad con PDVSA tiene autorización para explotar campos cuyas reservas probadas de hidrocarburos superan con creces a las de cualquier país en Suramérica. En este sentido, el lobby realizado por la directiva de Chevron, logró ante la nueva administración gubernamental de EE.UU. la bendición de la OFAC “licencia confidencial”, para continuar operaciones de producción y comercialización de petróleo en el país.
Pero avanzado el año, específicamente en agosto, el Pentágono y Departamento de Estado de EE.UU. ordenaba el mayor despliegue militar en Latinoamérica jamás visto, la operación “Lanza del Sur” o en su idioma original Operation Southern Spear, comienza con la movilización de la flota naval, un submarino nuclear y tropas militares al Mar Caribe, cerca de las costas de Venezuela. Posteriormente, para el mes de septiembre comenzarían a efectuarse una serie de ataques directos contra supuestas embarcaciones de narcotráfico. Las acciones se intensificaron y la verdadera razón de tan poderoso movimiento militar saldría a flote, en diciembre el presidente Trump ordena un "bloqueo total y completo" de todos los buques petroleros sancionados que entraran o salieran de Venezuela. Esta medida buscó detener las exportaciones de crudo que utilizaban "petroleros sombras" para evadir las restricciones comerciales que yacen sobre Venezuela.
Prontamente las acciones tácticas de incautación se observaron en videos que circularon por diferentes medios de comunicación y redes sociales, impresionantemente se veían los escuadrones de fuerzas especiales estadounidenses desembarcando sobre buques petroleros, materializándose las confiscaciones de petróleo venezolano. Estas agresivas maniobras colocaban en jaque el eslabón comercio del negocio petrolero, información no oficial comenzó a circular por portales de internet indicando supuestos cierres seguros de campos por restricciones de almacenamiento. Es evidente que cualquier interrupción del comercio y suministro de diluyente impactaría de manera significativa la producción petrolera nacional, situación que se reflejó en el cierre de producción de diciembre 2025.
Estos acontecimientos, me llevaron al teclado para transcribir el ensayo; Todo es por el petróleo, ya no había titubeos que las acciones del presidente Trump tenían olor, color y sabor a “Merey”, cualquier duda quedó disipada, ya no era la lucha contra el narcotráfico, ni el ataque desproporcionado de una flota naval contra pequeñas lanchas que transportaban narcóticos, sino era la confiscación de crudo venezolano. Pero esto no terminó ahí, el 2026 inició con un revuelo a nivel global, nuevamente "la planta insolente del extranjero había profanado el sagrado suelo de la Patria", la ejecución de la “Operación Resolución Absoluta” por parte del gobierno de los EE.UU. desató un bombardeo selectivo y el secuestro ilegal del presidente Nicolás Maduro marcando una agresión sin precedente sobre Venezuela.
En este sentido, en la rueda de prensa el mandatario estadounidense más allá de dar detalle de la operación, recalcó la palabra petróleo en múltiples oportunidades dejando ver entre líneas la necesidad de aplicar su Doctrina Monroe para controlar los recursos energéticos del país y fortalecer la seguridad energética estadounidense que se encuentra en rojo, con una merma considerable de sus reservas petroleras estratégicas y unos volúmenes probables de hidrocarburos convencional que no alcanzan para una década, producto del consumo acelerado que mantiene el país del norte.
A pesar de este vaivén geopolítico agitado, la industria petrolera nacional dio resultados positivos durante el 2025, la producción se sostuvo sobre el millón de barriles, se avecinan incrementos en el porvenir, perspectivas 2026 que dejaré para otro apartado. Mucho que escribir y analizar no tengo duda que nuestro petróleo seguirá siendo noticia a nivel internacional en los próximos años, recuérdese que Venezuela es variable fundamental en la ecuación energética mundial y sobre todo del hemisferio occidental.
Con Corazón Petrolero
Germán José Márquez Gil