Opinión
Ahí el Ágora: Procurando excelencia en Cristo (Parte I)
"Mientras te mantienes estático, sin hacer nada, sin aspirar a nada, mucho menos avanzar de nivel, pareciera que el mundo espiritual oscuro también está quieto"
13 de enero de 2026
Opinión.- No es que nunca cometamos errores, claro que sí, es probable que sean muchas las equivocaciones y hasta de manera repetitivas. Sin embargo, en Dios siempre hay la oportunidad de retomar el sendero de lo bueno y hasta de la excelencia.

Año nuevo para suprimir todo lo que no se haya hecho con excelencia. Pero mientras queramos hacer algo con el sello de la excelencia, tengamos cuidado con qué espíritu lo hacemos, si con un corazón genuino y limpio, o con la intención de hacer sentir mal a otros, o para provocarles envidia.
Eclesiastés, en su capítulo 4: 4, el sabio Salomón pronunció algo respecto a un sentimiento nada acogedor que albergan muchos corazones.

“He visto asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras despierta la envidia del hombre contra su prójimo”. No es que el ser excelente sea malo, al contrario, es lo mejor, querer hacer las cosas impecables y que sobresalga, aquí no hay nada malo.

Ahora bien, el asunto es que por querer ser excelente en obras, lo haga desde la plataforma de la envidia y competencia. Ejemplo: Mi vecino compró un carro bonito, pero en vez de causarme gozo, más bien produjo en mí una molestia. Enseguida voy al concesionario y me compro un carro más bonito, del año, con el mejor sonido musical y se lo parqueo enfrente de su casa para restregárselo, pues eso está mal.

Porque, además, la cita bíblica termina diciendo: “También esto es vanidad y aflicción de espíritu”, todo lo que hagamos para hacer sentir mal a otros o causarle envidia, celos, despertarle un sentido malo de la competencia, se cuenta como injusticia, genera aflicción y un sinsabor en el alma.

Cuando queremos ser excelentes desde la plataforma sana, con un espíritu noble, es válido luchar hasta conseguir hacer las cosas para que tenga el mejor brillo y el toque muy especial, porque se trabajó desde la plataforma de la integridad. Siempre es importante hacer las cosas excelentes, pero cuidando el corazón.

Querer hacer algo o hacer realidad un proyecto con excelencia, con la impronta de la marca Premium, muchas veces antes de alcanzarlo, se consigue en el camino una alta demanda, incluso oposición al proyecto, un precio alto que, para alcanzar la sublime calidad, se debe enfrentar. En el mundo espiritual es así, cuando quieres hacer algo con excelencia para Dios, muchas cosas se levantan y una de ellas es la envidia de otros, un espíritu malvado y perseguidor.

Mientras te mantienes estático, sin hacer nada, sin aspirar a nada, mucho menos avanzar de nivel, pareciera que el mundo espiritual oscuro también está quieto. Pero una vez que te sacudes el polvo de la desesperanza y comienzas a pedirle a Dios que te ayude a crecer como persona, como familia, como trabajador, como empresario y te decides a servirle a Cristo, comienzan las mil batallas en el mundo espiritual. Pero no te preocupes, porque Dios pelea por tí para darte la victoria.

¡Sí se puede, amigo lector (a), es por aquí la plaza pública comunicacional!

Otrosí o nota: Pendiente con la segunda parte de esta entrega. Recuerda algo, aspira a avanzar, no te estanques, pide a Dios crecer en las diferentes áreas, todo eso es bueno, pero es mejor hacerlo con un espíritu íntegro y muy sano.
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Editoría de Notitarde