Opinión
Rubén Limas Telles: Defensa de la soberanía e integridad territorial
La injerencia extranjera en los aviones internos socava la paz, la soberanía y los derechos fundamentales de los pueblos
9 de enero de 2026
Opinión.- ¡Es la tarea de todos defender lo nuestro! Por siglos las grandes potencias han querido nuestras riquezas, nuestro petróleo, oro y demás recursos venezolanos.

La injerencia extranjera en los aviones internos socava la paz, la soberanía y los derechos fundamentales de los pueblos. Los venezolanos y especialmente nuestro partido Acción Democrática rechaza toda intervención que viole la igualdad soberana de los estados y el derecho de los pueblos a decidir libremente su destino. Podemos estar en profundo desacuerdo con quien hoy han desgobernado el país, pero no se trata de defender posiciones partidistas o individuales, sino a un país ultrajado por una acción unilateral gravísima y violatoria de la Carta de las Naciones Unidas, los Principios de no Intervención, el derecho de autodeterminación de los pueblos, y en general de todo el derecho internacional.

La doctrina controvertida de “intervención humanitaria” no puede servir de pretexto automático para vulnerar la soberanía ni para cambios de régimen sin mandato soberano de los pueblos.

Pero además, debemos revisar que no ha servido de nada la injerencia extranjera en otros países. Ejemplos sobre: ​​Irak (2003) una intervención militar liderada por una coalición que depuso un régimen sin mandato claro del Consejo de Seguridad. Su resultado es caro y determinante; Fue el colapso del orden institucional, de ese país, violencia sectaria, vacíos de seguridad, crisis humanitaria y regional prolongada. Y sí lo llamamos por su nombre "sufrimiento para los más humildes, los desposeídos y vulnerables.

Otro gran ejemplo; Crimea y el este de Ucrania (2014-2022) otra intervención militar y anexión de territorios, apoyo a fuerzas separatistas: violación de la integridad territorial y la Carta de la ONU, sanciones internacionales, desplazamientos masivos y guerra sostenida.

Libia (2011) y sus terribles y acentuadas consecuencias. Intervención militar internacional con “humanitario” que contribuyó al derrocamiento del régimen, seguida de ausencia de reconstrucción política eficaz, fragmentación armada, espacio para actores no estatales y crisis humanitaria regional sin precedentes. Contrario completamente a lo que “supuestamente” buscaban en sus objetivos
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También podemos señalar las llamadas “Operaciones encubiertas y golpes de Estado” cuyos ejemplos históricos podemos mencionar: Guatemala (1954), Chile (1973), intervenciones durante la Guerra Fría y apoyo a golpes oa grupos subversivos: desestabilización política, violaciones de derechos humanos y erosión de la confianza civil en las instituciones. Entonces, no es suficiente ese menú a la carta de destrucción, vacíos de poder, desplazados, guerras civiles, muertes, odios, aumentos de la violencia, crisis humanitaria, colapso institucional, polarización social, largos efectos regionales prolongados, pobreza, y hambruna, que ha dejado la fulana injerencia extranjera.

¿Cuál debería ser la conducta de los venezolanos, frente a este hecho inédito de invasión e injerencia que ha ocurrido? ¿Cuáles deben ser los principios políticos y recomendaciones en estos momentos difíciles de la República Bolivariana de Venezuela?

Sin duda, sin posiciones genuflexas, ni ambiguas, debería ser en unidad nacional la reafirmación y respeto de la soberanía y la no intervención, la defensa de la autodeterminación de los pueblos, con un compromiso público y práctico al cumplimiento de la Carta de la ONU y la Declaración de Derechos Humanos como brújulas para la conducta externa. Multilateralismo y legitimidad internacional; toda acción por pretexto cualquiera, que pueda alterar la paz y la seguridad internacional, debería buscar mandato y supervisión multilateral (Consejo de Seguridad o mecanismos regionales) y priorizar medios pacíficos siempre como lo es la negociación, mediación, y mecanismos de solución pacífica de controversias. Nadie puede erigirse dueño del mundo, y creerse con el derecho de pisotear a otro. La promoción permanente de la reconstrucción institucional, no apoyo actores que socaven la voluntad popular mediante coacción, financiamiento encubierto o uso de fuerza.

Por supuesto, también elecciones libres y transparentes. Transparencia y rendición de cuentas. Frente a la crisis interna: más diplomacia y democracia. Cooperación no “coercitiva” asistencia técnica y económica, programas de fortalecimiento de los valores democráticos y mecanismos de resolución de conflictos.

La injerencia extranjera en aviones internos es incompatible con los valores democráticos, la libertad, la justicia y el derecho internacional. La protección de la soberanía y la autodeterminación, la adhesión al multilateralismo y la conducta transparente y responsable de los Estados son condiciones necesarias para la paz, la estabilidad y el respeto de los derechos humanos.

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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Rubén Limas Telles