Nuestra memoria nos convoca para advertir la situación o destino de todos aquellos que incondicionalmente acompañaron las vituperables peripecias administrativas del clorofílico "Búho Buchonnis"
Opinión.- La primera conmemoración. Todo parece convertirse en alegría, todo el depurado escenario u ambiente del ayuntamiento valenciano se confunde en algarabía no solo por las festividades navideñas que nos anuncian el natalicio de nuestro redentor, sino que igualmente se celebra, de manera fervorosa, el primer aniversario de la imperiosa dimisión que ponía un estricto y enfático coto a las impúdicas y delictivas prácticas que se llevaban a cabo, sin control alguno, por un reconocido grupo de pillos y vándalos en contra del erario público municipal. Todos estos codiciosos y ávidos cuatreros seguían las estrictas instrucciones de su verde o clorofílico patrón que era conocido en la alcaldía capitalina como el “Búho Buchonnis”, no solo por lo prominente de su zona abdominal o barriga que parece acompañarlo desde su propia niñez, sino igualmente por su desproporcionada vocación o debilidad por el vulgar saqueo a cualquier actividad que se desarrollara en los amplios espacios de nuestro ayuntamiento. De allí tal vez el alborozo por este primer aniversario de su ineludible deserción, ya que la misma no solo devolvió la dignidad y rectitud en el medular ejercicio de las funciones públicas, sino que abrió el cristalino sendero para la recuperación o reivindicación de la ciudad de Valencia, que parecía conformarse a estar cruelmente condenada por los inmorales y ejercicios de una desdichada o criminal casta de trillada tonalidad verde. Las extensas e inalcanzables paredes de la alcaldía, así como también un recuperado andamiaje institucional parecen asumir con una festiva vestimenta la extraordinaria ocasión del inolvidable aniversario. Es tener la peculiar y satisfactoria sensación de que, bajo la dirección de Dina Castillo, Valencia ha sido reivindicada, han sido ahuyentados y literalmente desterrados aquellos fantasmas que multiplicaban, con pasmosa habilidad, todo un verdadero festín de desviaciones y excesos con el descarado alegato de un lúgubre búho y un clorofílico pigmento que atosigaba a nuestra histórica ciudad. Por ello la corrupción, el libertinaje y la depravación capitularon ante la enérgica actitud de la alcaldesa Castillo. De allí que aquella aguardada dimisión del “Búho Buchonnis” se convirtió en la más sólida herramienta para el inmediato rescate o recuperación, colocando las bases de un nuevo escenario con el enfático tilde de la filosofía que ha transformado a este Nuevo Carabobo desde aquel año 2017 con el formal juramento de Rafael Lacava como primer mandatario regional.
Nuestro permanente recordatorio. Nuestra memoria nos convoca para advertir la situación o destino de todos aquellos que incondicionalmente acompañaron las vituperables peripecias administrativas del clorofílico “Búho Buchonnis”; es decir, sus más cercanos acólitos, sus descubiertos cuatreros o delincuentes. Es bueno acotar que alguno de ellos, han optado, de manera hábil, por expiar todos sus pecados y culpas, manifestando un compromiso con Carabobo, con Valencia y hasta llegan a proclamar, como prueba de una aguardada fe, toda suerte de improperios contra quien fuese su patrón “El Búho nos engañó de la manera más miserable” espeta, sin rubor alguno, uno de sus cercanos directores. Otro elevado funcionario de aquella catastrófica y calamitosa gestión municipal nos expresa personalmente “Aquí estamos para servir a esta ciudad y a esta entidad federal, jamás pensamos que el buen Búho, con su amplio abdomen y enormes gafas pudiera atreverse a tanto y, además, después de su renuncia, nos abandonó a nuestra propia suerte, jamás pudimos escuchar nuevamente el sonido de su comprometida voz o balbuceos, producto de su perenne tratamiento de ortodoncia, sencillamente nos olvidó y no lo podemos perdonar”, terminaba casi al borde de las lágrimas el desconsolado y cercano subalterno. Por otra parte y como parte protagónica de este primer aniversario, nos llega, casi de manera inusitada las siglas I.M.A. donde se desarrollaba toda una verdadera orgía en el Instituto Municipal del Ambiente con su inédita exhibición del más enorme desfalco que se tenga registro en la historia del ayuntamiento capital. Los diferentes organismos competentes asumieron el pleno seguimiento e investigación del obsceno hallazgo. Ante lo categórico de las irrefutables pruebas, el Ministerio Público llegaba a solicitar ante el Tribunal Primero de Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Penal del Estado Carabobo que se expidieran las respectivas órdenes de aprehensión contra los “verdes cabecillas” de esta sofisticada organización criminal, entre ellos aquellos que ejercían la presidencia y vicepresidencia del cuestionado I.M.A. Los responsables del descubierto timo eran Santiago Dayan El Sadat Bruzco, quien raudamente emprendió una habilidosa huida para convertirse en prófugo de la justicia venezolana y Rosa Verónica Alvarado, que fuese recluida en un centro penitenciario para purgar sus transgresiones y delitos. Se ha continuado con la detallada investigación a todas aquellas empresas que se prestaron para la estafa, para el fraude, para la conformación de los graves delitos de Malversación Agravada y Asociación para Delinquir. Pero cuando pensábamos que la advertencia por parte de los calificados órganos competentes serviría como una categórica advertencia, el defenestrado “Búho Buchonnis”, con su amplia barriga y desproporcionadas gafas, llegaba, en uno de sus últimas decisiones, a designar como presidente del Verde I.M.A a Gilberto Ceballos Medina, quien sin pudor alguno, continuó sin reservas las delictivas prácticas de su predecesor y, al observarse descubierto, ya al final de la gestión, días previos a la dimisión, optó por la misma astuta conducta de Santiago Dayan El Sadat Bruzco y emprendió una apresurada partida hacia el exterior, tal vez pensando que se estaba librando de sus pecados e incomprensiones. El primer aniversario de la recuperación y reivindicación de Valencia ha llegado, días previos al nacimiento del Niño Dios, que seguramente bendice el enérgico, el pujante paso de la ciudad y seguramente reprende, insistentemente, a los recurrentes clorofílicos pecadores. Y esa es la verdad.
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