Julie de Romero: De mendiga a dueña del campo
Si hay una historia que me impacta y cautiva es la historia de Rut
Opinión.- Si hay una historia que me impacta y cautiva es la historia de Rut, descrita en 4 capítulos de la biblia, en el libro que toma su nombre. Es una historia humana, real, vivida, actual y sobrenatural. Si te gustan los finales felices, si te gusta ver ganar a los buenos, si estás atravesando una pérdida, si no tienes esperanza, esta historia es para ti.
Rut era una joven moabita que se casó con Mahlón, un joven israelí que llegó a esa tierra junto a su familia; lamentablemente murió dejándola viuda, al amparo de su suegra llamada Nohemí, que también había enviudado y perdido a sus dos hijos.
Pero para entender un poco más el contexto, los moabitas eran una nación pagana, idolátrica, descendientes del incesto de Lot con su hija y, aunque había algún parentesco lejano por ser Lot sobrino de Abraham, eran naciones enemigas que, en ocasiones, se enfrentaron bélicamente. Por otra parte, su esposo Mahlón y su familia llegaron huyendo de la hambruna que golpeaba los campos de Belén de la tribu de Judá.
La joven Rut, ahora sin hijos y sin esposo, tuvo que tomar una decisión que afectaría su vida. En medio del dolor por la pérdida, ella decidió seguir a su suegra Nohemí que volvía a los campos de Belén porque había oído que la cebada y trigo ahora eran abundantes. Pero no es tan fácil como se cree. Su suegra, ahora viuda y sin hijos, estaba muy deprimida, le aconsejaba que volviera a Moab, e incluso, su cuñada había decidido volverse, pero Rut era diferente, ella no abandonaría a Nohemí y, olvidándose de su propio dolor, decidió ayudar a esa mujer que había perdido aún más que ella, sin imaginarse que esta acción noble sería la mejor decisión de su vida.
Así llegaron a Belén, sin nada, solas, con manos vacías y un dolor en el corazón. No es fácil volver a empezar cuando lo perdiste todo, cuando sientes que tu mundo se vino abajo, ¿por dónde comienzas?, ¿qué o quién puede darte fuerzas? La biblia te muestra historias reales, vidas rotas, el dolor humano, el contraste entre la desesperanza y la fe, la vida y la muerte, porque la palabra de Dios busca hablarte y mostrarte que sí puedes volver a empezar, que hay un Dios que te acompaña en el dolor y en el proceso.
Si hay algo que destaca en esta historia son las palabras de Rut cuando le dijo a su suegra “no te dejaré ni te abandonaré, tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios, solo la muerte hará separación entre nosotras”, paráfrasis de Rut 1:16-18. Así ella invocó al Dios de las nuevas oportunidades, así se ligó a su gracia y favor.
La historia destaca una serie de acontecimientos que sucedieron como consecuencia de esta firme decisión, algo divino empezó a marcar los sucesos en la vida de Rut y Nohemí, entre líneas se puede discernir la benevolente mano de Dios a su favor. Cuando Rut salió a buscar alimento, sin saberlo llegó al campo de Booz, un pariente lejano que podía redimirla, según la costumbre judía, mas sin embargo, ella no lo sabía.
Pero fue por su actitud esforzada al recoger las sobras que caían de los segadores, su humildad y fortaleza que se ganó la confianza para trabajar como espigadora en el campo de Booz. Más tarde, toda la ciudad la estimaba como una mujer virtuosa por la fidelidad, la obediencia y la honra hacia Nohemí.
La moabita había encontrado fortaleza, fe y esperanza en el Dios vivo; descubrío que se puede renacer de las cenizas, que de lo peor puede nacer lo mejor. Pero la historia no termina allí. Su suegra también resucitó a la esperanza y, en medio de una cultura donde las mujeres viudas tenían muy poca posibilidad, Nohemí identificó una serie de acontecimientos que no eran casualidad, sino el escenario preparado por Dios para favorecerlas y darle un nuevo giro a sus vidas.
Entonces instruyó a Rut a cerca de su derecho de redención y la envió a solicitárselo a Booz, quien ya tenía un interés especial en ella. Éste buscó la manera de poder redimirla, negociando astutamente con un pariente aún más cercano, pero que no tenía interés en ella por ser moabita. De esta manera, y sin posibilidad alguna, Rut se estaba casando con el dueño de grandes campos en Belén. No solo eso, sino que Dios le otorga un hijo que llegó a ser el abuelo del Rey David. Así pasó de olvidada a ilustre, de deshonrada a favorecida, de mendiga a dueña del campo.
Esta historia se escribió para ti, que estás intentando armar de nuevo tu vida, entre escombros y fragmentos rotos. Te digo que hay esperanza si te refugias en Dios, si pones tu confianza en Él, hará algo nuevo y maravilloso para que todos digan, ¡Dios es grande, bueno y recompensador de los que le buscan!
Ap. Julie de Romero.
Apóstol de la Federación C.C.N. en Valencia.
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