Opinión
Luis Heraclio Medina Canelón: Bola negra, asesinato en el Centro de Amigos
"El Club Centro de Amigos fue el más importante centro social de Valencia entre finales del siglo XIX"
14 de mayo de 2022
Foto: Cortesía
Opinión.- El Club Centro de Amigos fue el más importante centro social de Valencia entre finales del siglo XIX y principios del XX. Sus primeras sedes fueron lujosas casas coloniales ubicadas en la Calle Libertad, muy cerca de la plaza Bolívar y en los años 20 se mudó a la más lujosa edificación que todavía se recuerda en el bulevar este de la misma plaza, donde estuvo casi un siglo y la conocimos todos los valencianos que vivimos hoy que la vemos con el nombre de CAVAM.
 
El club fue constituido por una serie de caballeros de la ciudad de importante figuración social. Comerciantes, industriales y profesionales de gran solvencia moral fueron sus iniciadores, algunos nativos de la ciudad y otros venidos de la lejana Europa, pero todos conocidos entre sí y que se profesaban gran confianza y respeto.
 
En el club, de riguroso estilo europeo, se realizaban reuniones, fiestas y veladas culturales, siempre en un ambiente de gran distinción y buen gusto. También se efectuaban actos caritativos como campañas de recolección de recursos para tragedias y epidemias. El riguroso traje formal era la norma; la etiqueta nunca podía faltar. La misma rigurosidad que tenían sus miembros para invitar a alguien a su hogar se tenía para aceptar a alguien en el club. Se cuenta que en una oportunidad el presidente del estado hizo entrar a Juan Vicente Gómez al club y la fría indiferencia con que los miembros recibieron el dictador le hizo decir:

-Mmmm…Ni un solo “Viva Gómez”- esta gente no nos quiere. Vámonos para otra parte¡

El ingreso de un nuevo miembro no era fácil. Los antecedentes y conducta del aspirante eran objeto de un minucioso análisis. Muchos creyendo que por ser muy ricos tendrían flanqueada el ingreso al prestigioso centro vieron frustrados sus deseos ante la negativa de algún miembro. El dinero les podían servir para entrar en muchos lugares, pero en el Club Centro de Amigos eso no era así.
 
Para admitir a un nuevo aspirante se sometía su caso a votación. Se le daba a cada miembro una papeleta con las palabras “Aceptado” y “Rechazado”.

La tarjeta tenía una línea perforada por el medio que permitía separarla fácilmente para introducir la mitad de la tarjeta con el voto en la urna. La aceptación debía ser unánime; un solo voto de “Rechazado” era suficiente para negar el ingreso. Es lo que popularmente se llamaba darle “bola negra”. Mucha gente piensa que la votación era por algún tipo de esferas de colores o algo así, pero lo de “bola negra” era una simple expresión. Las votaciones siempre eran con las tarjetas. Nunca existieron esferas negras.

Cierto día de 1897 un adinerado comerciante dedicado al negocio de la carne y los mataderos (el negocio de las pesas se le decía antiguamente) solicitó el ingreso al club. Lo llamaremos “el señor Pesador”.

El señor Pesador tenía una sólida posición económica, ya que el negocio de la “pesa de la carne” era muy lucrativo. Tenía una envidiable fortuna y se ufanaba con sus amigos de que pronto estaría celebrando en el famoso “Club Centro de Amigos”.
 
Pero a la hora de contarse los votos apareció una papeleta de “Rechazado”. La “bola negra” no permitiría la entrada al miembro del gremio de los pesadores.
 
Pesador se indignó. No aceptaba lo que pasaba, ya que no entendía cómo se manejaban las cosas en el club.
 
-Yo tengo más dinero que muchos de esos señores¡ ¿por qué no me han admitido?

Al terminar la sesión de los directivos del club, Pesador que estaba en los alrededores de la Plaza Bolívar salió al paso de los socios que salían de la casona.

-¿Cómo va a ser que me han rechazado? ¿Quién me ha echado bola negra?

El joven abogado Víctor Alvarado Escorihuela, sin titubeos respondió la pregunta:

-Fui yo el de la bola negra.

El “pesador”, lleno de ira, sacó un revólver del bolsillo y disparó a quemarropa en contra del jurista, quien, impactado en el pecho, cayó muerto en el acto a los pies del monolito del Libertador.
 
El crimen causó conmoción en la pequeña ciudad, no acostumbrada a los hechos de sangre. Alvarado Escorihuela era miembro de una de las familias más antiguas y respetadas de Valencia; era vicepresidente del Colegio de Abogados del Estado Carabobo y fundador del “Valencia Sport Club”, primer club deportivo de la ciudad, un profesional pacífico y moderado en sus procederes.
 
El crimen no cambió las normas del famoso club valenciano, sino que mas bien, ratificó la voluntad de sus miembros de mirar con mucho cuidado a quien se le abrirían sus puertas, pero de allí surgió la leyenda de la “bola negra”.

Por Luis Heraclio Medina Canelón

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VÍA NT
FUENTE Editoría de Notitarde