Opinión
Cesár Burguera: Los Apóstoles de la Recuperación
"Transcurren raudamente los nuevos tiempos, transitamos, con verdadera esperanza y creencia"
10 de mayo de 2022
Foto: Referencial
Opinión.- El nuevo y fascinante escenario. Transcurren raudamente los nuevos tiempos, transitamos, con verdadera esperanza y creencia, el moderno sendero de la recuperación, la misma redención de esta patria. Es el exaltado grito de nuestros espíritus, que regocijados, pueden anunciar lo promisorio que está por arribar, es tener la convicción de que el futuro trae repleta en sus alforjas la ofrenda de una recuperada Venezuela. Dentro de este fascinante escenario surgen todos aquellos que desde sus protagónicas funciones de carácter gubernamental y asumiendo su ascendencia y liderazgo, han emprendido la compleja misión de redactar nuestra propia historia. Son aquellos que han resistido, con indoblegable compromiso, las irracionales e ilógicas acciones que bajo el insolente dictado extranjero buscaban horadar la voluntad del común, quebrantar el válido anhelo de ese ciudadano entrañablemente aferrado a este privilegiado territorio. Fueron casi una década de persistentes e inadmisibles conductas que buscaban colocar de rodillas y en estado de absoluta sumisión a todo un pueblo. Es igualmente haber derrotado aquella conjura que, con un roído y desgastado ropaje, quisieron diseñar desde una destartalada, improvisada e incoherente clase política opositora que nunca supo cómo interpretar la exigencia y reclamo popular. Hoy se encuentran arrinconados en sus reducidos espacios y sometidos a un demoledor escrutinio de todo un país que abiertamente los rechaza. Son sencillamente un nefasto y desdichado episodio. No representan a ningún importante sector dentro de este nuevo país que emprende emocionado la renovada marcha.Esta repugnante clase política opositora, que llegaron a estafar y de manera serial a todos aquellos que en alguna oportunidad depositaron su confianza en sus fraudulentas prédicas, en la actualidad se encuentran sumidos en sus propias contradicciones y condenados de manera irremediable a un oprobioso olvido.


Los verdaderos apóstoles. Por ello es que surgen cómo verdaderos responsables de esta memorable gesta, esa de haber recuperado para siempre el sagrado recinto de esta bendecida nación para otorgárselas a las presentes y futuras generaciones, aquellos que nunca aminoraron el paso, aquellos que no capitularon ante la incesante amenaza, acoso y hostigamiento. Por ello es que nos convoca la rígida memoria para hacernos retumbar en nuestras conciencias, las palabras de un emocionado gobernador del estado Carabobo, Rafael Lacava con ocasión del reciente e imponente evento que llevó la emblemática denominación de “Dracufest” y que sirvió como gráfico ejemplo de esta nueva realidad, de esta conmovedora restauración de Venezuela. Rafael Lacava enviaba un directo mensaje dentro de este inédito e impactante escenario, donde acudieron o se dieron puntual cita, habitantes de cada rincón del territorio nacional, en una suerte de fraternal y sincero reencuentro, llegando a colmar cada uno de los extensos espacios. “Todo lo que venimos haciendo en nuestro venerado Carabobo se lo dedicamos a la gente después de tanto sufrimiento que nos generó esta pandemia. Aquí estamos nuevamente todos los venezolanos con nuestra esperanza, con nuestra alegría, con esas infinitas ganas de vivir, con esa insustituible sensación de estar con la familia y amigos en plena comunión. Es como hemos sido secularmente cada uno de los venezolanos. Estamos fortalecidos, a pesar de la fallida prédica de los siempre derrotados, los que se exhiben como sombríos y lúgubres figuras que yacen casi inertes en el fango de su propia improvisación e irresponsabilidad y que persisten en tratar de comprometer la felicidad de todo un pueblo. Tuvimos que resistir a todo un irracional asedio desde diferentes puntos, una feroz pandemia, la instalación de la guarimba con la ilusa intención de conspirar contra la tranquilidad y paz de esta enorme patria, asentada por siempre en nuestras almas. Es haber resistido férreamente la arremetida de todo un verdadero ferial de bloqueos y sanciones dictadas irresponsablemente desde el exterior que buscaban quebrantar el espíritu del común, someternos a una inaceptable sumisión a dictados foráneos. Esto se acabó. Hemos vencido a la obstinada adversidad, con esa convicción que nos ha trasmitido la máxima expresión del proceso revolucionario, es seguir acompañando en cada paso a nuestro presidente y hermano de vida, Nicolás Maduro, verdadero arquitecto y constructor de esta fascinante realidad. Este es el país que queremos, este es el país que creemos, este es el país que garantiza el futuro de todos los venezolanos. Es no descansar en el ejercicio de seguir promoviendo las insustituibles herramientas del emprendimiento, de óptimos salarios, en fin todo lo que requiere un ser humano para transitar este nuevo sendero y vivir en paz, tranquilidad y sobre todo que la felicidad sea su principal alegato” de allí la importancia de la permanente invitación de estos modernos apóstoles de la recuperación, los nuevos predicadores de la esperanza, es Nicolás Maduro, es Rafael Lacava con el aval de la gente de bien, esos mismos que se han adherido a este sentimiento nacional que recorre nuestro extendido territorio y así poder solicitar a todos aquellos, que por diferentes razones, se encuentran radicados fuera de nuestras fronteras para que retomen el pronto y aguardado retorno a esta tierra mágica para seguir sumando necesarias voluntades para la consolidación de esta extraordinaria nación. Son imprescindibles, es fundamental su inquebrantable vocación, su denodado trabajo en esa impostergable tarea de confeccionar, entre todos, la nueva Venezuela. Vuelve Lacava, uno de esos incansables apóstoles de la recuperación para volver a proclamar “Aquí nadie se rinde, Que viva Carabobo, Que viva Venezuela”.

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La oportuna reflexión. La semana pasada se produjo el primer encuentro entre el presidente de la República, Nicolás Maduro con la nueva directiva de la principal expresión partidista del país, como lo representa el PSUV y sus aguerridos cuadros juveniles. La máxima referencia del proceso revolucionario hablaba de la imperiosa necesidad de que los primeros pasos, las primeras acciones de esta nueva dirección política deben estar orientadas a exhibir ante todo un pueblo, su plena articulación y unidad para dinámicamente avanzar en la consecución del medular objetivo, de la fundamental meta que es la construcción de nuevas mayorías sociales, populares, políticas y electorales. Es un verdadero reto e impostergable obligación, por ello es que enfáticamente exige Nicolás Maduro “Hay que trabajar diariamente para lograrlo”. Nicolás Maduro es legado, continuidad y revolución. No cooperar con el transito y victoria del presidente de la nación, es traicionar el legado de Hugo Chávez. Y esa es la verdad.

Por Cesár Burguera








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VÍA NT
FUENTE Editoría de Notitarde