Ahí el Ágora: Desaprendiendo, para aprender (norte y sur)
Opinión

Ahí el Ágora: Desaprendiendo, para aprender (norte y sur)

En los momentos difíciles, hay un precio que debemos pagar, y es el precio de la rendición
6 de octubre de 2026
Opinión.- Muchas veces se nos presentan las oportunidades de vernos en los espejos para ver los reflejos propios y ajenos, y así, poder sacarle según el asunto, el mejor de los provechos.

Si vemos en otros conductas aprendidas que van en contra de las demandas divinas y juiciosas que informa la transparente y perfecta palabra de Dios, entonces nos toca es, desaprender lo mal aprendido, para no sufrir consecuencias negativas.

A pesar de lo incorrecto o desviadas conductas del pueblo de Israel, indistintamente de su mal proceder, siguen siendo propiedad de Dios y objetivo de su amor, como de su estricto cuidado.
 
Los procedimientos de los hijos de Israel, específicamente los del Reino Norte, con sus apreciaciones a la persona de Dios, fueron erráticos, irrespetuosos y deliberadamente violatorio al pacto formulado, siendo repudiado de parte del Eterno, por su ruindad y terrible infidelidad.
 
Sin embargo, los del Reino Sur, viendo lo infiel conque actuó el Reino de mayor poder (del Norte hermana mayor Ez 16:46), de gran poderío en todos los sentidos, en vez de desaprender lo malo, hicieron peor, multiplicaron su maldad Ez 16:51.

Espiritualmente muchos incurren en lo mismo, viendo al vecino actuar mal, cometiendo todo tipo de tropelías, pero el espejo muchas veces no funciona, porque lejos de corregir para no hacer lo mismo, se terminan haciendo cosas más abominables. La maldad de la segunda, supera a la primera.
 
Muchas veces se juzga a otros, al hermano, al país cercano por sus acciones vergonzosas, a la familia conocida se le señala de actuar con tonalidades desvergonzadas, empero, no se aprende otras actitudes, sino que se mantienen las malas costumbres que ya se tenían y a estas se le suman más desafuero.
 
“ El Señor Dios me abrió el oído, y yo no fui rebelde, ni me volví atrás” Is. 50:5. Cristo, siendo el perfecto Siervo, se mantuvo presto y con la mejor disposición de oír y de obedecer a su Padre, en contraposición al mal proceder de los hijos de Israel.
 
“Ni me volví atrás”, esta frase nos traslada a lo sufrido y cuando fue probado nuestro Señor. Sin embargo, en el Huerto de Getsemaní su palabra última, fue “Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” Luc 22:42.
 
En los momentos difíciles, hay un precio que debemos pagar, y es el precio de la rendición. Debemos saber que ante todo aquello espiritualmente fuerte, de delicada decisión, debemos es humillarnos y quebrarnos ante Dios y su poder.

Ante cualquier tentación hacia lo malo, hacia todo aquello que signifique alejarse del Altísimo, de romper el pacto, de repetir pecados, conductas reprobadas y aprendizajes nocivos adquiridos durante el desarrollo de la vida, siempre es mejor romper con todo lo que sea abominación delante del Padre, así estaremos desaprendiendo, para aprender lo que agrada al cielo.
 
Probablemente haya quienes anden con aprendizajes viejos, patrones conductuales no acorde con las demandas que hace Dios en su palabra. Es muy probable que no se quiera desaprender lo tóxico, para entrar en una nueva dimensión de aprendizaje, conocimientos y una nueva vida completamente en Cristo.
 
Dios, a pesar de todas las ofensas, Él siempre va a esperar que demos un giro de 180 grados y no sigamos en el mismo lugar de la infidelidad espiritual. El objeto final del Señor, es rescatarnos, darnos una nueva oportunidad de avanzar, porque siempre nos considerará sus hijos, que, aunque pudimos habernos desviados haciendo las cosas peores que otros, Él quiere que aprendamos de las pruebas y procesos, para así levantar cabeza y seguir el camino de la verdad.

¡Sí se puede amigo lector (a), es por aquí la plaza pública comunicacional!
 
Otrosí o nota: No pasemos el tiempo ni la vida criticando, burlándonos o señalando a otros por sus aprendizajes o comportamientos torcidos. Más bien, levantemos la oración al cielo para que el Señor pueda desbaratar lo mal aprendido en ellos. La palabra de Dios enseña que los señalamientos desmedidos desagradan al Amado. Mateo enseña: “Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano. Mat 7:5. El Reino del Norte hizo lo malo, pero el Reino del Sur, lo hizo peor. 
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Lister Monteverde