Sinceridad radical: Cómo corregir sin destruir la moral del equipo
Opinión

Sinceridad radical: Cómo corregir sin destruir la moral del equipo

Cuando un líder corrige a un empleado pero no demuestra importarle a nivel humano, cae en lo que Scott define como “Agresión Odiosa”; es el clásico jefe tóxico
3 de octubre de 2026
Opinión.- Uno de los desafíos más complejos y angustiantes para cualquier profesional que asume un cargo de jefatura es el momento del feedback: cómo decirle a un colaborador apreciado que su trabajo está siendo deficiente, sin sonar como un tirano despiadado ni destruir su motivación en el proceso. Ante el miedo de herir susceptibilidades, la gran mayoría de los líderes opta por la salida más fácil y destructiva de todas: callar la verdad o maquillarla con falsos halagos.

La solución magistral a este dilema se plantea la experta en liderazgo de Silicon Valley, Kim Scott, en su aclamado libro “Sinceridad Radical” (Radical Candor). Scott, quien dirigió equipos de altísimo rendimiento en Google y Apple, propone que el liderazgo efectivo se ubica exactamente en la intersección de dos dimensiones que parecen contradictorias pero que son complementarias: el “importar personalmente” (tener empatía real) y el “desafiar directamente” (decir la verdad sin filtros).

Cuando un líder corrige a un empleado pero no demuestra importarle a nivel humano, cae en lo que Scott define como “Agresión Odiosa”; es el clásico jefe tóxico. Pero el peligro real de las empresas modernas está en el extremo opuesto: la “Empatía Ruinosa”. Esto ocurre cuando, por miedo a hacer sentir mal al otro, ocultamos sus fallas para mantener un buen clima laboral. El resultado de esta falsa empatía es catastrófico, pues el empleado jamás mejora sus habilidades y, finalmente, termina siendo despedido por bajo rendimiento sin entender qué fue lo que hizo mal.

La Sinceridad Radical te exige tener el coraje de mirar a tu compañero a los ojos y decirle: “Valoro muchísimo quién eres y confío en tu inmenso potencial, pero este último proyecto no cumple con los estándares mínimos y aquí te explico exactamente por qué”. No se trata de ser grosero ni de humillar en público; se trata de entregar críticas claras, en privado y orientadas a la mejora continua. Un líder que oculta la verdad por miedo a incomodar no es empático, es un líder cobarde.

Periodista y docente universitario @pablo360oficial y www.pablo360.com
Sigue la información minuto a minuto en nuestro Telegram Instagram Facebook Twitter ¡La noticia en tus manos!
VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Editoría de Notitarde