Julie de Romero: Rompiendo con la frustración
Opinión

Julie de Romero: Rompiendo con la frustración

La frustración ataca el ser espiritual, esa parte íntima que nos conecta con Dios, con la fe, con lo intangible. Busca desconectar al ser humano de esa relación vital con Dios, poniendo en duda la bondad, la fidelidad, el amor y la capacidad de Dios
30 de septiembre de 2026
Opinión.- En la Biblia se relata la historia de una mujer llamada Ana, en el libro de 1.ª de Samuel, capítulo 1. Ana no había podido tener hijos, mientras que su rival, Penina, ya tenía 10. Cada año, cuando ellas y su esposo Elcana subían al templo en Silo para adorar y ofrendar a Dios, Elcana, el marido de ambas, le daba a Penina y sus hijos la porción para la ofrenda y a Ana le daba el doble porque la amaba; sin embargo, ella estaba muy afligida para disfrutarlo. Toda esta situación, más el hecho de que Penina la provocaba para irritarla y amargarla, generaba en Ana una profunda frustración.

La frustración es algo que todos los seres humanos debemos enfrentar en algún momento de la vida. Se manifiesta cuando no se han alcanzado metas y objetivos, cuando las cosas se retrasan más de lo esperado, cuando otros son premiados, cuando se siente que el tiempo se ha ido y con él también las oportunidades.

Hay varios síntomas que se manifiestan en el corazón frustrado. Se pierde el deseo de disfrutar los momentos, no se agradece por lo que se tiene, siempre hay una queja, se busca disminuir los logros de otros, se está explicando continuamente el porqué no se han logrado las metas, los momentos de celebración y reconocimiento de otros se convierten en momentos angustiantes, se huye de personas exitosas, ciertos ambientes lo hacen sentir insuficiente, se pierde el gozo fácilmente, el deseo de celebración y la gratitud.

La frustración ataca el ser espiritual, esa parte íntima que nos conecta con Dios, con la fe, con lo intangible. Busca desconectar al ser humano de esa relación vital con Dios, poniendo en duda la bondad, la fidelidad, el amor y la capacidad de Dios. Sobre todo, cuando las promesas aún no se han manifestado. Para Ana, subir a la casa de Dios era una tortura porque iba sola, sin hijos, sin resultados. Adorar no era un deleite, la amargura la carcomía y no podía orar con libertad. Su fuerza espiritual estaba reducida a lo mínimo.

Los sentimientos y las emociones están alterados, reactivos, sensibles, intolerantes. Respuestas ásperas, críticas agudas y destructivas. La Biblia dice que Ana estaba amargada y agobiada en extremo. Su rostro y su actitud lo reflejaban.

El cuerpo también sufre a causa de la frustración. Puede haber pérdida de peso por desgano para comer, abandono de hábitos saludables, como el ejercicio, el descanso, la higiene personal que son fundamentales para el equilibrio de la salud del cuerpo. Ana, ejemplo, no tenía apetito, lloraba continuamente y muy seguramente tenía insomnio, sueños angustiantes y agotamiento físico.

Ella tomó la decisión de enfrentar la frustración desde el mismo lugar donde se había asentado, su corazón. Ella había dado lugar a la frustración en su vida. Cada uno de nosotros determinamos qué entrará en nuestro mundo interior. Más allá del éxito aparente de Penina con 10 hijos, fue Ana quien abrió la puerta a la frustración cuando cayó en la trampa de la comparación nociva y quitó su mirada de Dios.

Tú puedes derrotar esa frustración agobiante cuando haces lo que hizo Ana. Ella subió a Silo dispuesta a un encuentro con Dios. Esta vez fue diferente, porque ahora Dios era su única opción, no era su esposo, ni sus amigos, fue sincera, franca, transparente, no le importó lo que otros dijeran se humilló a sí misma, derrotó su orgullo, reconoció su amargura, cuan ciega estaba y cuan torpe había sido descuidando su corazón.

Ella entendió que debía cambiar de enfoque y ahora agradar a Dios por encima de sí misma y de los demás; estaba dispuesta a demostrarlo pactando el hijo que tanto había deseado. Se comprometió a dar lo de más valor para ella. Cuando dejes de perseguir la fama, el poder, la influencia y de agradar al mundo, serás libre de la frustración. Porque tu visión de vida cambiará y lo más importante será agradar a Dios y hacer su voluntad. No te creerás merecedor de todo, sino un agradecido por todo.

El milagro de Ana comenzó ese día dentro de ella. Dios no tardará en responder la oración de un hombre y una mujer quebrantados. Ana rompió con la frustración, se desligó de esa carga, fue libre, recibió gozo y paz. Al poco tiempo fue madre de un bebe que llamó Samuel, cumplió su voto, lo dejó en el templo, pero no quedo allí, Dios le dio cinco hijos más. Ella recibió más de lo pedido y esperado.
¿Estás dispuesto a romper con la frustración?


Apóstol Julie de Romero
@juliederomero
@ccn.valencia
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Editoría de Notitarde