Rubén Limas: Valencia como epicentro del saber traumatológico
Opinión

Rubén Limas: Valencia como epicentro del saber traumatológico

Catorce años es mucho tiempo, pero la espera ha valido la pena. Porque lo que hoy se está sembrando en estas jornadas dará frutos durante décadas en las salas de emergencias y quirófanos de todo el país
25 de septiembre de 2026
Opinión.- Valencia, la otrora ciudad industrial de Venezuela, ha vuelto a vestirse de gala. Tras una espera de catorce años, el Congreso Nacional de la Sociedad Venezolana de Cirugía Ortopédica y Traumatología (Svcot) ha regresado a casa, a suelo carabobeño, nos sentimos profundamente orgullosos de este magno evento en una tierra de gracia y de libertad e independencia.
 
Este no es solo un evento gremial; es una declaración de principios, un testimonio de resiliencia ante las adversidades que hemos atravesado como país y, sobre todo, una plataforma de esperanza para la medicina de nuestro país. Un evento de la academia y la excelencia.

Para el médico traumatólogo, la zona de confort es el quirófano y la consulta diaria, pero el verdadero salto cuántico en la profesión ocurre cuando compartimos el conocimiento, cuando hablamos de nuestra experiencia; pero además publicamos para dejar constancia de nuestros casos y sus evoluciones.

Ver hoy a 200 especialistas nacionales reunidos, hombro a hombro con prestigiosas figuras internacionales, es una prueba de que la pasión por la excelencia no conoce fronteras ni obstáculos. Además, estamos agradecidos con estos colegas que dejaron su cotidianidad para acompañarnos y compartir sus experiencias.
 
El retorno de este congreso a Valencia simboliza más que un cambio de sede; representa un punto de inflexión. Durante más de una década, la disciplina ha avanzado a pasos agigantados. Las técnicas mínimamente invasivas, los nuevos biomateriales y la cirugía asistida por tecnología digital, han transformado lo que considerábamos el “límite” de lo posible en el sistema musculoesquelético. Estar presente en estas jornadas no es solo asistir a una actualización académica, es sumergirse en la energía colectiva de quienes han decidido no detenerse, de quienes entienden que el mayor activo de un cirujano no es su bisturí, sino su capacidad de aprendizaje continuo. Hay que señalar que el presidente de la Svcot ha sido motor fundamental de estos cambios que hoy está dando nuestra sociedad.
 
La medicina moderna, y particularmente la ortopedia, exige una mentalidad de atleta de alto rendimiento. Se requiere una preparación constante, una autoevaluación honesta y la humildad para reconocer que siempre hay una mejor forma de hacer las cosas. Estamos empeñados en la excelencia, en la asistencia médica traumatológica y la formación de las nuevas generaciones. Cuando un cirujano de larga trayectoria se sienta a escuchar a un colega internacional o debate un caso complejo con un residente talentoso, está ejerciendo el liderazgo más puro: el liderazgo del servicio de la gente. En ese intercambio, el paciente es el ganador silencioso, aquel que recibirá un diagnóstico más preciso y una recuperación más humana.

La resiliencia de la comunidad médica venezolana es un caso de estudio. A pesar de las vicisitudes que todos conocemos, aquí están. Presentes. Llenando salones, intercambiando experiencias, cuestionando paradigmas y fortaleciendo los lazos que mantienen unido al tejido profesional. Este congreso es un recordatorio de que la verdadera autoridad no emana del título, sino del compromiso con el bienestar del prójimo.
Como sociedad, a menudo olvidamos la importancia de crear estos espacios de “recarga”, “repotenciación”. Un profesional que no se nutre de nuevas ideas, que no se desafía a sí mismo frente a sus pares, corre el riesgo de la obsolescencia y la caducidad.
 
El entorno en Valencia es el escenario perfecto para romper esa inercia. Los debates que ocurren hoy en los salones y pasillos, los casos compartidos durante las comidas y las lecciones magistrales dejarán una huella indeleble, en todos nosotros, pero sobre todo en nuestros muchachos ¡Arriba Venezuela!
 
Yo invito a todos los asistentes a que no vean este evento como un simple requisito curricular. Vivan este congreso como una oportunidad para redescubrir su propósito, de nuevas oportunidades. Pregúntense ¿Qué puedo hacer para que mi práctica quirúrgica no solo sea técnicamente impecable sino humanamente transformadora? El conocimiento técnico es la base, pero el corazón que ponemos en la atención es lo que nos define como seres humanos. Siempre señalamos a nuestros pacientes que Dios hace cosas asombrosas, pero tenemos la obligación de actualizarnos permanentemente para que nuestra práctica sea además de efectiva, honesta.
 
Valencia hoy ilumina el camino hacia el futuro de la ortopedia en Venezuela. Que este reencuentro sea el motor de una nueva era de colaboración. Que el entusiasmo que hoy se respira en el congreso se traduzca en una práctica médica más audaz, más ética y, sobre todo, más unida. Apuntamos a tener un registro nacional de lo que hacemos, que nos sirva de guía diagnóstica y terapéutica.
 
Catorce años es mucho tiempo, pero la espera ha valido la pena. Porque lo que hoy se está sembrando en estas jornadas dará frutos durante décadas en las salas de emergencias y quirófanos de todo el país. Felicito a cada especialista que ha hecho el esfuerzo de estar presente. Su compromiso es la medicina más efectiva para nuestro país: la medicina de la constancia, del estudio y de la unidad.

Sigamos adelante. Porque la medicina no es solo ciencia; es el arte de restaurar la movilidad y, con ella, la esperanza de quienes más nos necesitan. Bienvenidos a casa, maestros y aprendices de la cirugía, porque juntos, somos invencibles.

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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Editoría de Notitarde