Por ella transitan el 40 % de los alimentos del país y todos los venezolanos vamos a esa esquina a tomarnos un cafecito
Opinión.- En los últimos tres días se realizó en la ciudad de Valencia un evento anual netamente venezolano y que por años ha reunido a un sector muy arraigado en la vida de la gente común y corriente: las panaderías.
Se trata de ExpoFEVIPAN 2026, que incluye también la conmemoración de los 46 años de la Federación de Industrias de la Panadería y los 26 años de la exposición.
Pero, más allá de la conmemoración, que de por sí es importante porque son décadas de trabajo, este evento reúne no solo a los panaderos, sino a la industria alimentaria, la maquinaria, los equipos y toda la tecnología que componen las panaderías en Venezuela.
Lo más cercano
Como dijimos al principio, la panadería es lo más cercano a sus casas que tiene el consumidor, en la historia de Venezuela. En todas las esquinas del país o en cada cuadra, al menos, existe una panadería.
Por ella transitan el 40 % de los alimentos del país y todos los venezolanos vamos a esa esquina a tomarnos un cafecito.
Ese cafecito criollo, guayoyo, con leche, marrón o negrito, como lo quiera el cliente y que, en la mayoría de las ocasiones, el que lo vende ya sabe el gusto de cada quien.
Es así como una simple acción en un gasto de alimentos se ha convertido en un estándar nacional y eso es gracias a las panaderías.
Pero, por otro lado está el pan, que no falta en la mesa del venezolano, donde tampoco falta el queso, la leche, los jugos y no hablemos de la famosa pastelería o los dulces que hacen de la panadería uno de los lugares favoritos de la gente.
Lo que implica
Esta expresión típica de la panadería, como no la hay en Europa ni en Estados Unidos, y que es el centro de reunión de los venezolanos, se ha venido multiplicando cada vez más, llegando a tenerse más de 10.000 panaderías en todo el país.
Esto implica generación de empleos, pues significa más de 300.000 personas involucrándose directamente en casi un millón y medio de empleos indirectos.
Pero la panadería, además, ha cambiado para mejorar e incidir en la economía del venezolano, porque en muchas de ellas se venden almuerzos más económicos que en otros sitios.
A ello se agrega que gran parte de las panaderías trabajan hasta de 7 a 10 de la noche, desde muy temprano en la mañana.
Así que la familia puede abastecerse todo el día, si lo desea, de esa panadería donde le venden el desayuno, el almuerzo, la merienda y hasta la cena.
No en vano se han vuelto el centro de reuniones y en todos los pueblos y ciudades del país la situación es la misma: la panadería es muy querida y apreciada por las comunidades y es, en cada manzana de Venezuela, el centro de reunión.
El sector ha pasado por mucho y por todas las dificultades del país. Incluso por la regulación de precios y materias primas. Hubo un tiempo en que el Ejecutivo reguló los precios y, en su afán de controlarlo todo, importaron o trataron de imponer las importaciones del Estado, desconociendo los molinos y la distribución en las panaderías equilibradas, dañando al final su estructura, además de los pastificios.
Pero las importaciones centralizadas por el Estado tampoco dieron resultado, porque no se contó con las panaderías, con los molinos que, en una cantidad de más de 80, recorre todo el país; tampoco con la distribución tradicional del trigo, en fin, con el sector privado de la panificación.
El sector también ha pasado por los machos horribles que ha tenido nuestro país con las regulaciones de normas para los sectores productivos, las cadenas de controles de precios en toda la, las intervenciones del Estado que han acabado con parte de la industria de alimentos y con la economía de Venezuela.
Sin embargo, el sector ha soportado y también tiene las soluciones, porque la panadería es una solución venezolana que se ha mantenido por años.
Hoy se fortalece con este evento macro que se realizó en Valencia, el más grande del país, el más grande de la industria de alimentos y el más grande empresarialmente.
Este evento nacional también se convierte en internacional, porque recibe la tecnología no solamente de Estados Unidos, que es lo más cercano que tenemos, sino que la maquinaria para la panadería también proviene de España, Alemania, Francia y muchos otros países de Europa y América Latina.
En este evento estuvo presente también Álvaro Peña, uruguayo y presidente de la Asociación Latinoamericana de la Industria de la Panificación y Afines, quien vino expresamente, además, para entregar el Premio del Mejor Pastelero Latinoamericano, Emerson Freites.
Eventos como este son los que necesita el país, donde, al mismo tiempo, se reúne la Federación de Industriales Panaderos y Afines, que es FEVIPAN, con más de 20 asociaciones en todo el país, de donde salen todas las propuestas de los panaderos, de sus inversiones y de sus ideas para el fortalecimiento del sector.
Su presidente, Tomás Ramos López, ha entendido que, más que pelear y reclamar como muchos otros, se destaca por el objetivo de una federación y un evento de esta naturaleza, que es exhibir lo positivo que tiene Venezuela.
Y en este sentido, la exposición y el evento que se realizó en Valencia es un verdadero gesto de nacionalismo y de venezolanismo que todos y el sector gubername.ntal deben reconocer.
El autor es analista económico y político, fue ministro de Industria y Comercio, presidente de Cavidea y autor del “Informe Confidencial Foto País” que circula para Venezuela y Estados Unidos.
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