También los mayores recuerdan que especialmente en los sectores populares estaban establecidos en algunas casas los “molinos” donde desde muy temprano los vecinos llevaban su grano para triturarlo y hacer las arepas en casa
Opinión.- El Día Mundial de la Arepa se celebra cada segundo sábado de septiembre para honrar este emblemático alimento venezolano y colombiano. En nuestra columna del 9 de septiembre de 2023 escribimos sobre los primeros registros históricos de nuestro principal pan, que datan del siglo XVI. Hoy trataremos aspectos más cercanos. La orientación política de nuestra historiografía tiende a reducir su atención a la guerra y la política, relegando otros aspectos, como la economía, la vida social, la cultura, el arte o la alimentación. José Rafael Lovera, quien fuera miembro de la Academia Nacional de la Historia se preguntaba:
¿ “…tan heroicos personajes, tan brillantes capitanes y soldados, hicieron la guerra con el estómago vacío”?
Un testimonio histórico del siglo XIX es Robert Semple, un agente de negocios inglés, quien visitó a Venezuela entre los años 1810 y 1811, vísperas de la guerra, quien escribió en su “Bosquejo del estado actual de Caracas…”:
“habiendo andado siete leguas en nuestro viaje, nos detuvimos en una pulpería para que las bestias descansaran y nosotros reponernos. Aquí obtuvimos carne cocida, arepas de maíz y huevos, y por bebida nos dieron algo llamado “guarapo”.
Ya en tiempos de la guerra encontramos el relato de José Ramón Eguiguren, un sacerdote neogranadino, preso por órdenes de Morillo, quien junto a otros 40 curas fue expulsado de su país, rumbo a España, quien en su “Manifiesto” de 1825 cuenta el hambre que pasaban en el viaje:
“y si alguna de esas buenas, piadosas mujeres de la costa de Coro, Portocabello o la Guayra se acercaba a nosotros con lágrimas en sus ojos a hacernos el presente de unos cigarros o de una arepa, se les ponía por la centinela de vista la culata en el pecho y mandaba dar paso atrás”
Y hablando precisamente de Pablo Morillo, hay una leyenda muy repetida que le atribuye la frase: “Todo lo puedo pasar en esta tierra, menos esas perrísimas tortas de maíz que llaman arepas…”. Pero no se ha ubicado la fuente primaria de donde sale esta especie.
Por muchos siglos confeccionar una arepa exigía una compleja cadena artesanal de procesamiento físico y térmico que tomaba más de un día: había que cosechar el maíz seco, desgranarlo, pilarlo en un artefacto llamado pilón o en un molino, aventarlo y lavarlo para quitarle la concha, sancocharlo por unas dos horas, escurrirlo y dejarlo reposar hasta el día siguiente, luego se molía, para luego hacer la masa, darle la forma a la arepa y cocinarla finalmente. Si usted se quería comer una arepa el lunes, tenía que empezar con la tarea el domingo.
En Valencia eran conocidas en todos los sectores unas señoras que desde muy temprano se dedicaban a confeccionar las arepas para el vecindario. Yo recuerdo que para 1960 estaba la señora Berta, en la Kerdell, la señora Adela por Agua Blanca y la Rojas Queipo, o la señora María por el Callejón Majay, en fin, en cada sector había una señora que se encargaba de madrugar para que sus vecinos tuvieran sus arepas listas a la hora del desayuno. Algunas salían con sus enormes cestas llenas de arepas a llevarlas calienticas a los clientes fijos y otras esperaban a que fueran a buscarlas. Ocho arepas por un bolívar.
También los mayores recuerdan que especialmente en los sectores populares estaban establecidos en algunas casas los “molinos” donde desde muy temprano los vecinos llevaban su grano para triturarlo y hacer las arepas en casa.
Pero un científico venezolano, Luis Caballero Mejía, inventó en 1954 un procedimiento industrial para automatizar el procesamiento del maíz para crear harina de maíz precocida, simplificando enormemente la tarea de confeccionar las arepas. Caballero Mejía creó su propia empresa llamada “La Arepera C.A.”, pero el genio de la ingeniería no fue tan exitoso en la empresa, no tenía suficientes recursos y enfermó por lo que terminó vendiendo la patente de la harina precocida a Empresas Polar en 1959.
La gente de Mendoza (Polar) mejoraron la fórmula y con toda su infraestructura, le dio un gran empuje a la confección de la harina precocida y sacaron a la venta su producto estrella la Harina Pan en 1960, que, pese a una expectativa inicial, rápidamente se convirtió en un éxito. El tiempo de hacer una arepa se redujo a minutos.
@luishmedicac