En Armonía fetal: El coprotagonista de la gestación
Opinión

En Armonía fetal: El coprotagonista de la gestación

Participar en las consultas médicas, asistir a clases de preparación para el parto y planificar la llegada del infante permite al hombre transitar su propia transición psicológica
3 de septiembre de 2026
Opinión.- El embarazo se ha considerado históricamente un proceso exclusivo de la mujer. La biología otorga a la madre el rol central de gestar, relegando al hombre a espectador pasivo. Sin embargo, la psicología perinatal y la medicina moderna demuestran que la presencia activa del padre en la gestación es un factor determinante. 

Su participación influye en el bienestar de la madre, el desarrollo fetal y la dinámica familiar. El rol paterno no es secundario; es un co-protagonismo indispensable que transforma la experiencia de la maternidad y sienta las bases de un apego seguro. El primer gran impacto de la presencia paterna se observa en la salud mental de la embarazada. 

Este período está marcado por intensos cambios hormonales, físicos y emocionales que generan ansiedad. Cuando el hombre se involucra activamente escuchando, validando emociones y compartiendo las tareas cotidianas, actúa como un amortiguador del estrés. Diversos estudios revelan que las mujeres respaldadas por sus parejas experimentan partos menos traumáticos y menores tasas de depresión posparto. 

El soporte emocional del padre crea un entorno de calma, indispensable para afrontar el proceso con resiliencia. Más allá del soporte psicológico, el padre tiene una relación directa con el desarrollo del bebé prenatal. 

A partir del segundo trimestre, el futuro bebé percibe estímulos sonoros externos. Cuando el padre habla o acaricia el vientre materno, el bebé prenatal aprende a reconocer esa frecuencia de voz. Este contacto auditivo y táctil constante estimula el sistema nervioso fetal y reduce sus niveles de cortisol. 

Al nacer, el neonato identifica la voz paterna, lo que le genera una sensación instantánea de seguridad en su nuevo entorno. El vínculo afectivo no comienza en el parto; se construye día a día en la gestación. 

Participar en las consultas médicas, asistir a clases de preparación para el parto y planificar la llegada del infante permite al hombre transitar su propia transición psicológica. Al dejar de ser un simple proveedor económico para convertirse en un cuidador primario desde el origen, el hombre desarrolla mayor empatía y competencia parental. 

Esta inmersión temprana previene el sentimiento de exclusión tras el nacimiento y garantiza que la crianza posterior se asuma desde una corresponsabilidad equitativa. Por todo lo anterior, reconocer y fomentar el valor de la figura paterna desde el vientre beneficia a la madre y al recién nacido, transformando la estructura social hacia una paternidad presente y afectuosa.

Gonzalo Medina Aveledo
PhD Ciencias Médicas
Médico Obstetra
Investigador de las emociones maternas
Ig. @armoniafetal
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Gonzalo Medina Aveledo