Julie de Romero: Del basurero a la mesa del rey
Opinión

Julie de Romero: Del basurero a la mesa del rey

Mefiboset pasó en un solo día de ser un príncipe, a un lisiado, incapacitado, rechazado y olvidado en la tierra de Lodebar
2 de septiembre de 2026
Opinión.- En la biblia encontramos la historia de Mefiboset, el nieto del rey Saúl. Cuando tenía 5 años, su padre y su abuelo murieron en la batalla del monte de Gilboa. Su nodriza temiendo que los filisteos lo mataran, huyó con el niño, en su prisa, el niño se cayó quedando lisiado de ambos pies.
 
Años después del ascenso a la realeza, el rey David, pidió que buscaran a alguien de la casa de Saúl, a quien mostrarle bondad, fue cuando descubren que quedaba un descendiente en la ciudad de Lodebar, llamado “Mefiboset”. Es entonces cuando es traído a presencia del rey, en Jerusalén quien le muestra misericordia permitiéndole comer todos los días a su mesa, y regresándole las tierras que le pertenecían a Saúl, su abuelo.
 
Mefiboset pasó en un solo día de ser un príncipe, a un lisiado, incapacitado, rechazado y olvidado en la tierra de Lodebar, que significa tierra áspera, un lugar de sequedad, desolación, olvido y aislamiento.
 
Perdió todos sus privilegios como príncipe y ahora debía ocultarse de los enemigos de su familia, en medio de la pobreza y la desesperanza. ¿Cómo alguien que estaba destinado a ser un príncipe, termina en la condición más baja de su vida? Mefiboset representa una generación que le robaron sus sueños, que se ven incapacitados para construir su destino, que sufren consecuencias de las acciones de sus padres, líderes, mentores y tutores, que no entendieron la inmensa responsabilidad que manejaban, dejando caer una generación que estaba destinada a gobernar.
 
Mefiboset representa a todos los lisados de sueños, los que han perdido fuerzas para avanzar, aquellos que un día vieron cómo se esfumaban sus planes futuros, se desintegraban, se hacían inalcanzables. Son también nuestros jóvenes, esta generación que confiaba plenamente en adultos responsables para su formación, su cuidado, desarrollo y capacitación, pero que lamentablemente privaron sus intereses egoístas.
 
Saúl y Jonathan son los padres que no pensaron en las consecuencias generacionales de sus decisiones, que persiguieron, sueños egoístas, sacrificando, el bienestar y el futuro de sus hijos, dejándolos expuesto a un sistema que los dejó lisiados. Padres ausentes, desinteresados, demasiado ocupado, con poca o nada de atención, justificando acciones y decisiones con el cliché de “es por tu bien”. Son muchas las historias de niños y jóvenes que tienen marcas profundas, por cosas que han visto, oído o experimentado.
 
Vivimos en una sociedad de lisiados, gente incapacitada para amar, servir, ayudar, producir, que cada día despiertan en Lodebar preguntándose ¿Cómo llegué aquí? El rey David representa a nuestro Dios, qué ha hecho un pacto de bendición y que quiere tener misericordia. Un Dios que es bueno, que sin importar nuestra condición nos envió a buscar en Lodebar. Envió a Jesucristo a buscar lo que se había perdido. Que nos restituye y nos invita a su mesa de abundancia y honra todos los días de nuestras vidas.
 
Lo que debes ver en esta historia es que Mefiboset acudió al rey, tal cual como se encontraba. No temas acercarte a Dios, no quieras disimular tu cojera, no intentes maquillar tus heridas, tu dolor, tu situación. Él te atrae no porque estés perfecto sino para que se pueda ver su gracia sobre ti. Él quiere cambiar tu historia, restituir los años de dolor, olvido por años de abundancia, honra y gozo.
 
En la mesa del rey todos somos príncipe lisiados cuyas heridas han sido cubiertas por la sangre de Cristo. El padre las oculta bajo su gracia y amor. Nos restituye los años que comió la hormiga y el saltón, nos regresa nuestra herencia, nos da anillo de autoridad y vestido nuevo, nos compensa con gozo por los años de dolor, enjuaga nuestras lágrimas, nos hace productivos, nos da sueños y esperanza.

Jesús vino a buscar y salvar lo que se había perdido. Estabas perdido y ahora has sido hayado, corre a su presencia.

Apóstol Julie de Romero
@juliederomero
@ccn.valencia
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Julie de Romero