Buena Nueva: Perder la vida
Opinión

Buena Nueva: Perder la vida

Pedro rechaza el sufrimiento de Jesús. Tampoco nosotros queremos sufrimiento, ni para nuestros seres queridos. Pero en el plan de Dios, todo sufrimiento
29 de agosto de 2026
Opinión.- Jesús dejó fundada su Iglesia y comentó a los Apóstoles que debía ir a Jerusalén donde tendría que sufrir mucho, sería condenado a muerte pero que resucitaría al tercer día.

Pedro, haciendo gala de su impulsividad, llama a Jesús aparte y protesta, diciéndole “Dios te libre, Señor. Eso no te puede suceder a ti” La respuesta del Señor a Pedro es sumamente dura: “Retrocede, Satanás... porque tu modo de pensar no es el de Dios, sino el de los hombres”.

Pedro había sido nombrado jefe de la Iglesia y Jesús lo había felicitado por haberlo reconocido como el Mesías, pero se equivoca creyendo que el Mesías, el Hijo de Dios, no podía ser perseguido y ajusticiado expresando algo que parece lógico: si alguien es tan importante como el Mesías esperado, debe ser una persona de éxito y de victoria; no puede morir perseguido y fracasado. ¡Lo que Jesús está anunciando, sencillamente no puede ser!

Pedro rechaza el sufrimiento de Jesús. Tampoco nosotros queremos sufrimiento, ni para nuestros seres queridos. Pero en el plan de Dios, todo sufrimiento —aceptado en amor a Dios— tiene valor de redención para quien sufre y para muchos otros. ¡Difícil de comprender y aceptar, si día tras día nos proponen que no hay que sufrir!
 
No vemos las cosas con los ojos de Dios, sino que queremos que Dios se adapte a nosotros.

Cristo anuncia su propia Pasión y Muerte. Y anuncia algo aún más impresionante: “El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará”.
 
¿Perder la vida? Sí. Renunciar a lo que el mundo nos presenta como lo más importante. Placer, poder, riqueza, éxito, lujos, comodidades, apegos, satisfacciones... Estas cosas, algunas ilícitas, forman parte de esa “vida” a las que debemos renunciar para seguir a Jesús.
 
Si, por el contrario, nos parecen muy importantes y equivocadamente tratamos de salvarlas, podemos correr el riesgo de perderlo todo: lo de aquí y lo de allá, la vida y la Vida. Y... ¿de qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su Vida? (Mt. 16, 26).
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Isabel Vidal de Tenreiro