El músculo esquelético secreta mioquinas en respuesta a la contracción, estas son proteínas y péptidos bioactivos, que actúan sobre diferentes órganos y tejidos
Opinión.- El músculo se considera un pilar fundamental para la salud, es más que un tejido para el movimiento y la postura, funciona como un órgano endocrino implicado en la regulación del metabolismo y la comunicación interorgánica.
El músculo esquelético secreta mioquinas en respuesta a la contracción, estas son proteínas y péptidos bioactivos, que actúan sobre diferentes órganos y tejidos, participando en la regulación del metabolismo energético, la respuesta inflamatoria, la salud cardiovascular, la función neurológica, y los procesos relacionados al envejecimiento.
Durante el ejercicio, las mioquinas como: IL-6 (Interleucina-6), IL15 (interleucina-15), la SPARC (proteína secretada ácida y rica en cisteína); ejercen efectos antiinflamatorios, promoviendo la sensibilidad a la insulina, facilitan la homeostasis metabólica (equilibrio interno) y mejora la regulación del sistema inmunitario. Al contrario, el sedentarismo, la obesidad, la inflamación crónica y el exceso de glucocorticoides, induce efectos proinflamatorios caracterizado por aumento de la miostatina (actúa como freno para limitar el crecimiento de los músculos), y de interferón alfa, asociándose esto a sarcopenia (pérdida progresiva y generalizada de masa, fuerza y función muscular), resistencia a la insulina y alteraciones inmunometabólicas. Estos comportamientos explican el papel clave de las mioquinas en el mantenimiento de la salud.
La Irisina otra mioquina, induce la transformación del tejido adiposo blanco a tejido beige (pardo), aumentado así el gasto energético, mayor sensibilidad a la insulina, mejor captación de glucosa en el músculo y en el tejido adiposo, con beneficios en persona con: obesidad, diabetes tipo 2, y el síndrome cardiorenometabólico. A nivel del sistema nervioso central, tiene un papel neuroprotector a través de la inducción de BDNF (factor neurotrópico derivado del cerebro), que actúa estimulando el crecimiento, supervivencia y conexión de las neuronas.
Por otra parte, la meteorina-like, actúa como mioquina y adipocina (producida por el tejido adiposo), y se encuentra en el músculo esquelético, tejido adiposo, macrófagos y corazón; sus niveles en sangre se han asociado a eventos cardiovasculares agudos y crónicos. Estudios sugieren que mejoran la recuperación cardiaca después de un infarto, reducen riesgo de aterosclerosis e inflamación sistémica, y promueven la regeneración muscular. ¡Tener buena masa muscular a través de ejercicios de fuerza, protege nuestra salud global!
Escrito por: Mirecly Guzmán Ramos. Especialista en Medicina Interna y Cardiología.
PhD en Ciencias Médicas.
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