Tomás Socías López: Una nueva clase de miedo
Opinión

Tomás Socías López: Una nueva clase de miedo

También se comenzó a albergar el temor de que, con esta tragedia que afecta sobre todo a La Guaira, también se esfumen las esperanzas de que la recuperación económica llegue pronto
10 de agosto de 2026
Opinión.- Luego de los hechos ocurridos el 3 de enero, los venezolanos tenían muchas esperanzas de que todo comenzaría a mejorar con la llegada de Estados Unidos como socio estratégico mayoritario para Venezuela.

Y, en efecto, así fue por unos meses. La esperanza se mantenía sobre la base de las declaraciones, tanto de la presidencia encargada como del mandatario Donald Trump y sus funcionarios.

Pero, con el transcurrir de las semanas y pasados ​​más de seis meses, esas esperanzas disminuyeron al no mejorar la economía, sobre todo.

Pero, cuando llegó el 24 de junio y ocurrieron los terremotos, en el venezolano se instaló un nuevo temor, como dice el título de nuestra columna.

Y es que a todos nos pasó que comenzamos a sentir temor de lo que nos pueda pasar mientras estamos en nuestro hogar, que es el lugar seguro para todos, en un país donde no se aprueban para el crédito y es tan difícil adquirir una vivienda.

También se comenzó a albergar el temor de que, con esta tragedia que afecta sobre todo a La Guaira, también se esfumen las esperanzas de que la recuperación económica llegue pronto.

Ya, incluso, las previsiones de crecimiento de la economía que algunos optimistas colocaban hasta en más del 8% han vuelto a bajar y se ubican en el 3% o 4%, si acaso.

Retroceso
Estos porcentajes no sabemos hoy en día realmente por dónde vamos, pero no eran los de antes del 3 de enero, lo que significa un retroceso.
Pero a esto se le agrega que no solo las condiciones de la economía no mejoran, sino que parece que no se mueve nada.

Las compras, las ventas, el dólar, los servicios, el costo de la vida en general están bastante afectados, lo que, unido a la angustia propia de un terremoto, se convierte en una enorme preocupación.

Ya estamos en el último cuatrimestre del año, ha aumentado la renta petrolera, sigue ingresando dinero al país, pero eso no se va a ver reflejado en los bolsillos de la gente.

Hay una emergencia que atender y se entiende pero, precisamente, los bolsillos no saben de eso, porque hacer mercado, pagar los servicios, pagar el costo de los daños que hayan hecho los sismos y con los mismos ingresos causa preocupación.

Claro, hablamos en este caso de los habitantes de los estados más afectados, pero al final esa afectación nos toca a todos.

Inflación y empleos
Ya hay cálculos que hablan de que la inflación cerrará cerca de 150% este año, cuando ese indicador de tres dígitos se había logrado dejar en el pasado.

Pero, por el camino que vamos eso no va a pasar, y los precios siguen aumentando.

En este caso tenemos que destacar que la brecha entre el dólar paralelo y el oficial se ha ido cerrando, pero, los venezolanos siguen ganando lo mismo y ahora la brecha parece abrirse de nuevo.

Al no haber un aumento de los ingresos como debe ser, no hay brecha que se cierre que valga y la inflación seguirá haciendo de las suyas.

Por otro lado, se esperaba que para el segundo semestre del año comenzaran a aumentar las ofertas de empleos con la llegada de nuevas empresas al país.

Sin embargo, esto también está paralizado.

Se suponía que el sector privado tendría un papel importante en este nuevo proceso, pero no ocurre y con los terremotos tampoco pasa nada. Gran parte de la fuerza de trabajo para la reconstrucción tras los sismos debería ser parte del sector privado.

No solo en La Guaira y los estados afectados sino en todo el territorio, donde las empresas privadas tendrían que estar al frente de las grandes obras nacionales y también de construcción de viviendas.

Hasta el momento solo hemos visto aviones expuestos por el sector privado y anuncios de construcción de parte del Estado.

Hace unos días Fedecámaras presentó un plan de empleos para esta etapa de la reconstrucción y esperamos que sea escuchada.

Lo positivo
Lo positivo es que Venezuela ha vuelto a tener contacto con organismos internacionales para los aportes de dinero para la reconstrucción.

No obstante, no ha pasado de los anuncios y es natural, porque lograr acuerdos luego de años de ausencia y con una deuda tan grande, no se hace de la noche a la mañana.

También podemos mencionar como positivo que han comenzado a andar las leyes aprobadas por la AN para la electricidad, los hidrocarburos y las minas.

Sin embargo, las leyes no bastan porque muchos inversores se retiran ante la indefinición de la realidad política.

Mientras, Estados Unidos se mantiene firme en su afán de apoyar a Venezuela, sobre todo ahora tras los terremotos.

Además, tenemos el tema eléctrico, que no es cualquier cosa, ni la gravedad que afecta al sector ni los aviones de Estados Unidos.

Y es que hay que recordar que sin un servicio eléctrico eficiente la industria petrolera estará a media máquina, robando la poca electricidad que tienen los pueblos en el interior.

Mientras tanto, la realidad que toca vivir al venezolano en estos momentos es la de la incertidumbre ante el futuro que, luego del 3 de enero, lucía promisorio, y que tras el 24 de junio está rodeada de misterio.

Se trata de medidas a tomar, donde el sector privado esté implicado 100 %, donde el Estado responde como debe ser y el socio estratégico mayoritario mantenga su propósito de ayudar con la recuperación del país.

El autor es analista económico y político. Exministro de Industria y Comercio. Presidente de Cavidea y Autor del “Informe Confidencial Foto País” para Venezuela y USA que circula”.

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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Tomás Socias López