Otra vez estamos en las mismas. Como si fuera una película que ya nos sabemos de memoria, volvemos a vivir el calvario de estos cortes eléctricos y en medio de un calor que no perdona
Opinión. - Transitamos cada vez con más frecuencia un túnel sin luz, son insoportables los apagones, que tienen ahora cortes inesperados; solo sabemos que “por ahora” serán de 5 horas.
Otra vez estamos en las mismas. Como si fuera una película que ya nos sabemos de memoria, volvemos a vivir el calvario de estos cortes eléctricos y en medio de un calor que no perdona. Para variar, la respuesta oficial es la de siempre, anuncios, promesas de recuperación y, por supuesto, la culpa ahora es la misma, el fenómeno de “El Niño”, que ya por el tiempo que tiene causando este problema, según narrativa oficial, ya no debería ser “niño” sino algo mayor.
Vamos a hablar claro, porque el pueblo ya está cansado de excusas. Decir que el sistema eléctrico está fallando por el clima es un insulto a la inteligencia de cualquier venezolano que ha visto cómo el tendido eléctrico se cae a pedazos por falta de mantenimiento, no por falta de lluvia. La falta de inversión, mantenimiento, producción de energía y fuga de capital humano, son las verdaderas causas. El Niño puede ser un factor, claro, pero no es el arquitecto del desastre que tenemos hoy. La crisis eléctrica en Venezuela tiene nombre y apellido y lo repetimos: desinversión, desidia y una gestión que ha preferido mirar para otro lado, mientras la infraestructura se oxidaba.
El gobierno ha salido recientemente a hablar de acuerdos y de “recuperación”. Muy bonito en televisión, pero el ciudadano de a pie no vive de anuncios. Vive de que la nevera no se le dañe, de poder trabajar con internet y de no tener que pasar las noches sudando en la oscuridad. Si de verdad quieren recuperar el sistema tienen que dejar de lado la retórica política y ponerse a trabajar con pragmatismo, ya estamos vendiendo más petróleo ¿dónde están los reales?
Aquí no hace falta inventar la rueda, pero sí hace falta voluntad ¿Qué se necesita con urgencia? Primero, transparencia total. Que nos digan dónde está la plata y cómo se van a gastar esos supuestos fondos de recuperación. La gente tiene derecho a saber qué se está comprando y quién está haciendo el trabajo, porque la corrupción ha sido el otro gran apagón que hemos sufrido.
Segundo, hay que abrir la puerta, de verdad, a la inversión privada y técnica. Ya quedó claro que el Estado solo y con sus estructuras actuales no puede. El acuerdo que se ha mencionado con empresas internacionales es un paso, sí, pero tiene que ser rápido y eficiente. No podemos esperar años a que se termine de caer lo poco que queda en pie. Se requiere modernización de equipos, mantenimiento preventivo de las redes de transmisión y, sobre todo, recuperar la capacidad termoeléctrica para no depender solo de lo que diga el clima.
Tercero, descentralizar. El sistema eléctrico venezolano es un gigante con pies de barro, porque todo depende de un hilo centralizado. Hay que darle autonomía y recursos a las regiones para que puedan gestionar sus propias fallas. No es posible que para cambiar un transformador en el interior del país haya que esperar una orden que llegue de una oficina en Caracas.
El gobierno tiene que entender que la paciencia del venezolano no es infinita. El calor aprieta, pero la rabia de la gente aprieta más cuando siente que le toman el pelo. La “recuperación” no puede ser otro eslogan de campaña ni otra excusa para seguir corriendo la arruga. Lo que el país necesita no son más anuncios nacionales, sino luces que se mantengan encendidas las calles, semáforos y nuestras casas.
Hay que abandonar la narrativa del clima. El sol brilla fuerte, sí, pero lo que realmente nos está quemando es la ineficiencia. Pónganse las pilas, dejen de buscar culpables externos y busquen soluciones técnicas. El tiempo de las promesas ya pasó; ahora es el tiempo de la electricidad. Venezuela está a oscuras y ya no aguanta otro cuento chino.
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