Julie de Romero: Libres de la opresión
Opinión

Julie de Romero: Libres de la opresión

Detrás de cada opresión hay fuerzas espirituales que quitan la fuerza de avance, agotan, idiotizan, manipulan, cambian la mentalidad del oprimido, hasta la rendición total
5 de agosto de 2026
Opinión. - Vivimos en una sociedad diseñada para llevar a la gente a toda clase de opresión posible. Oprimir es sofocar, presionar, someter, hace que las personas se sientan reprimidas, humilladas y no puedan hacer lo que necesiten o tengan ganas.
 
La Biblia señala que la opresión puede ir desde una nación completa a territorios, familias e individuos. La opresión se manifiesta por diferentes situaciones, crisis financiera, relaciones sentimentales, pensamientos angustiantes, amenazas, intimidaciones, sistemas de vida que limitan el desarrollo y las metas.
 
Detrás de cada opresión hay fuerzas espirituales que quitan la fuerza de avance, agotan, idiotizan, manipulan, cambian la mentalidad del oprimido, hasta la rendición total. En el evangelio de Lucas, capítulo 8 verso 22 al 39, se describe la historia de un hombre a quien llamaban El Gadareno, porque vivía en la región de Gadara, que era oprimido por muchos demonios, descritos como una legión, es decir, el comparativo a un batallón del ejército Romano de la época, que podía comprender entre 3000 y 6000 soldados. Vivía aislado, haciéndose daño, descuidado en su apariencia, sin familia y muy agresivo.

¿Cómo había llegado este hombre a este nivel de opresión? ¿Cuál es su historia? La biblia no la describe, quizás porque la enseñanza central está en el cómo salió de la opresión, que la opresión puede ser vencida, derrotada y ser libre.
 
Primero encontramos a un Jesús dispuesto a salvarlo, que tomó la decisión de cruzar el mar para llegar a ese hombre, porque un encuentro con Jesús rompe el poder de la opresión. Hoy Jesús está dispuesto a hacer lo mismo por ti. El mundo necesita conocer más a Jesús, su poder y autoridad. Juan 8:36 dice: “Así que, si el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres”.

La opresión busca distorsionar tu identidad, cuando Jesús le preguntó cómo te llamas, él le respondió “legión”, porque estaba hablando desde su condición y no desde su verdadera identidad. La opresión puede cambiar lo que crees de ti mismo, tu percepción acerca de tu momento, nubla los pensamientos, hasta llevarte a creer que eres un perdedor, miserable, indigno, merecedor de lo que estás viviendo. Sumado a que nadie quiere estar al lado de una persona que vive oprimida, porque hiere a otros y a sí mismo.

Nadie había podido ayudarlo, ni las autoridades, ni médicos, ni la religión, ni sus amigos. Mucho, lo conocían como el endemoniado Gadareno, había sido etiquetado, señalado y rechazado por su condición. No lo llamaban por su nombre. Solo Jesús podía ayudar a este hombre a recuperar su libertad, dignidad, su familia, su capacidad productiva, por eso, Jesús apenas pisó ese territorio fue directo a él, a confrontar la opresión y hacerlo libre. No solo lo liberó, sino que también lo conectó con su propósito y destino. Era un predicador del evangelio de Jesucristo y un testimonio viviente del poder de Dios.

Cuando la gente del sector vino a verlo, el hombre estaba sentado a los pies de Jesús rendido a sus pies, lo cual significa que dejó de batallar con los temores, la duda, la intimidación y entregó el control total de su vida a Jesús. La Biblia dice en Mateo 11:2 “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. Hay que volvernos a Jesús y entregar las cargas a Él, para ser libres de la opresión.

Como el amor de Dios no tiene límite, Jesús no lo dejó desnudo. Lo vistió, es decir, que le proveyó lo que necesitaba para hacer una persona diferente. El vestido significa protección, es decir que Jesús no lo dejó expuesto a la burla, lo cubrió, lo dignificó, cubrió su desnudez, sus marcas, los señalamientos y le dio una vida nueva.

Como la opresión busca controlar los pensamientos, Jesús sanó su mente y pudo recuperar su juicio cabal, lo que significa que le dio una mente sana, renovada, libre de pensamientos limitantes, de temor, angustia y pérdida. Porque la verdadera libertad comienza cuando tu mente es transformada por la verdad eterna de Dios, entonces puedes tener una mente sana y libre para crear, soñar y ser de fe.
Una mente sana es un regalo que Jesús da a los que le buscan de corazón. ¿Están dispuestos a ser libres de la opresión de las tinieblas y hacer de Jesús su Señor?

Apóstol Julie de Romero
@juliederomero
@ccn.valencia
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Editoría de Notitarde