Isabel Vidal de Tenreiro: Buena Nueva. Comida gratis
Opinión

Isabel Vidal de Tenreiro: Buena Nueva. Comida gratis

Uno de los milagros más recordados de Jesús fue el de la multiplicación de los panes y los peces. Al leer el texto del Evangelista San Mateo (Mt. 14, 13-21), vemos detalles del impresionante milagro
1 de agosto de 2026
Opinión.- La sagrada eucaristía es el mayor de los milagros.

Jesús mismo se convierte en nuestro “Pan bajado del Cielo” (Jn. 6, 41)

Se da como alimento en la hostia consagrada cada vez que queramos recibirlo: diariamente, si deseamos.

Uno de los milagros más recordados de Jesús fue el de la multiplicación de los panes y los peces. Al leer el texto del Evangelista San Mateo (Mt. 14, 13-21), vemos detalles del impresionante milagro.

Jesús se acaba de enterar de la muerte de su primo, San Juan Bautista: “Al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, subió a una barca y se dirigió a un lugar solitario”. El Señor estaba de duelo, quería orar a solas, recuperarse de la tristeza de este hecho. Un vil asesinato que como Dios, conocía de antemano, pero como hombre verdadero, debe haberle conmovido mucho (Mt. 14, 1-12).

¿Por qué llama la atención esto? Porque al saber la gente que Jesús estaba por allí, lo siguieron por tierra y Él al ver aquella muchedumbre “se compadeció de ella y curó a los enfermos”... y les dio de comer. Jesús se olvida de su retiro en soledad, y se somete a la solicitud de una muchedumbre hambrienta de pan material y espiritual.

Y nosotros, imitadores de Cristo, ¿actuamos así con relación a las necesidades de los demás? ¿Cómo respondemos a quien necesita una palabra de aliento, atención porque está enfermo o porque tiene hambre? ¿Hacemos como Jesús, atendemos a otros, aún dentro de nuestra propia tristeza o preocupación?

Otro detalle, es el hecho de que Jesús le pregunta a sus discípulos cuánta comida tienen: son solo cinco panes y dos pescados. La muchedumbre era grande, hombres, mujeres y niños. Probablemente en total podían haber sido unas quince mil personas.
 
Los discípulos, siguieron la indicación del Señor que les dice: “Denles ustedes de comer”. Y acto seguido, Jesús efectúa el milagro: saliendo muchísimos panes y pescados... ¡tantos! que al final, después de haber comido todos, se recogieron doce cestas de sobras.
 
Pero este no fue ¡nada! en comparación con otro milagro: la Sagrada Eucaristía, en la cual Jesús se convierte Él mismo en nuestro “pan bajado del cielo” (Jn. 6, 41). “Pan de vida”, que se da a nosotros como alimento en la hostia consagrada, diariamente, si lo deseamos.

Pongamos nuestros cinco panes y dos pescados y Él nos dará pan que nos alimenta para la vida eterna: la sagrada comunión.
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Isabel Vidal de Tenreiro