Julie de Romero: La oración, una necesidad urgente (parte 2)
Opinión

Julie de Romero: La oración, una necesidad urgente (parte 2)

El cielo está lleno de bendiciones espirituales, a la espera de alguien que las reclame; la Biblia está repleta de promesas y grandes testimonios para que creamos que la oración será oída y contestada
29 de julio de 2026
Opinión.- La oración sigue siendo una necesidad urgente porque es la vía por medio del cual el cielo ejerce su influencia sobre la tierra.
Dios está en la búsqueda de hombres y mujeres que entiendan esta gran urgencia. Leemos en el libro de Ezequiel 22:30 “Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé”.

También es cierto que Dios es soberano, como lo expresa la palabra en el Salmo 115:3 “Nuestro Dios está en los cielos; Él hace lo que le place”; sin embargo, para que se cumplan todos sus planes para con la humanidad necesita la colaboración del hombre, y por esa causa tuvo que hacernos parte de su proyecto haciéndonos colaboradores suyo, así lo expresa 1 de Corintios 3:9 “porque nosotros somos colaboradores en la labor de Dios y ustedes son el campo de cultivo de Dios, el edificio de Dios”.

En este escenario entra la oración y su acción sobre el cielo y la tierra, porque ella conecta, mueve, activa, desata, establece y provoca respuestas que ya son nuestras pero alguien tiene que reclamarlas para que se manifiesten.Y si hemos de orar, debemos conocer los elementos indispensables de la oración. Intercesora, aquella que se hace a favor de otros. Es considerada la oración más perfecta porque exige ensanchar el corazón y poner las necesidades de otros en el lugar de nuestra oración. Este es el tipo de oración que continuamente Jesús realiza en los cielos, según Romanos 8:34 “¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió e incluso resucitó y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros.”

El miércoles pasado desarrollé tres elementos indispensables como lo son: una necesidad urgente, un amor dispuesto y reconocer nuestra incapacidad. Hoy les describiré tres elementos adicionales que generan una oración eficaz, basados en la parábola que refirió Jesús en Lucas 11:5-8.

Primero: la fe en la oración. Necesitamos una fe sencilla y confiada en que Dios dará, tal como en la parábola donde el amigo va a pedir pan porque tiene la confianza de que su amigo vecino se lo dará. El cielo está lleno de bendiciones espirituales, a la espera de alguien que las reclame; la Biblia está repleta de promesas y grandes testimonios para que creamos que la oración será oída y contestada, ella nos muestra un Dios que se deleita en otorgar estas bendiciones como respuesta a la oración.

Segundo: una importunidad que prevalece. La fe del amigo hospedador de la parábola encontró un inesperado obstáculo: su amigo rico se negó a oír su petición y le dijo, “no puedo levantarme y dártelo”, sin embargo, aunque no contaba con esta desilusión, se negó a aceptar que se le rechazara su petición porque el amor que lo llevó a salir de su casa, a medianoche, a buscar ayuda tiene que prevalecer. En nuestra oración también pueda haber demora. Es cuando muchos desisten, sin embargo, Dios espera que perseveremos aferrados a la confianza de que él oirá y la certidumbre de que tendremos lo que pidamos. No tambalees por la demora o el silencio aparente de Dios, estás siendo entrenado en la confianza y tal fe no queda sin heredar la bendición.

Tercero: la certeza de una rica recompensa. La parábola dice “os digo que… por su oportunidad, se levantará y le dará todo lo que necesite”. Cuando ores fija tus ojos en la recompensa y ten la seguridad de que tu oración no será en vano, porque el tiempo que dedicas a la oración es como una semilla que se siembra, que dará su fruto al ciento por uno. Por lo tanto, es imposible que no haya respuesta.

Si crees en Dios y en su fidelidad, la oración será el primer lugar al cual debes acudir para refugiarte y buscar bendiciones. La oración abre el camino para que el mismo Dios haga su obra en nosotros y a través de nosotros.

Recuerda que así como la parábola de Lucas 11: 5-8, también tienes un amigo rico en el cielo, el Dios y Padre Eterno que solo espera que le pidas correctamente.
¿Estás listo?

Apóstol Julie de Romero
@juliederomero
@ccn.valencia
Sigue la información minuto a minuto en nuestro Telegram Instagram Facebook Twitter ¡La noticia en tus manos!
VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Julie de Romero