Cuando los padres intervienen en los asuntos de los hijos tempranamente no es para estorbar; al contrario, es para que entendamos y demos honor a la autoridad familiar
Opinión. - Cuando obedecemos los consejos de nuestros padres estamos inmediatamente honrando a Dios. La mentoría de un padre hacia sus hijos es para alcanzarlo y evitar que caiga en un pozo profundo lleno de desdichas. Siempre la participación o las instrucciones de un padre son para salvar.
Nunca los hijos pueden tirar al cesto de la basura las palabras llenas de orientaciones de los padres porque estas van alineadas al tiempo Kairós; es decir, van a tono con las advertencias que da el cielo por medio del padre. Hijo (a), nunca desprecie el aviso de quien te ama genuinamente.
Dios a nosotros nos trata como lo que es: un Padre. Sus deseos son que obedezcamos, siendo l Padre que todo lo sabe, siempre va a querer que nos vaya bien, porque su amor hacia sus hijos es infinito. Nuestro Padre Dios nos habla por medio de proverbios para que nos apercibamos de sus preciadas perlas.
Hijo, nunca trates con desdén las palabras de tu padre ni de tu madre, atesóralas y ellas te conducirán a las aguas frescas. Cuando los padres intervienen en los asuntos de los hijos tempranamente no es para estorbar; al contrario, es para que entendamos y demos honor a la autoridad familiar y para que reconozcamos su sabiduría que trae al núcleo, vida.
“ Oye, hijo mío, las instrucciones de tu padre”. Se nos emplaza a oír (prestar atención) a lo que Dios quiere decirnos, a lo que nuestro Padre quiere —desde su corazón— obsequiarnos. No es nada bueno rechazar sus consejos, porque son la guía que nos conducirán a un final lleno de dichas y grandes victorias.
“Y no desprecies la dirección de tu madre”. Las madres desde sus instintos actúan como si fuesen antenas conectadas al cielo. Debemos apreciar, porque en sus consejos trae la dirección correcta. Cuando ellas dicen: “Hijos esas personas (en muchísimos casos ), no te convienen. Presta atención a esas palabras, porque quizás te enderezarán lo que ya se te estaba torciendo. Estás a tiempo.
“ Porque adornos de gracia serán a tu cabeza, y collares a tu cuello” (Prov 1: 8 y 9). Ahí está la respuesta que no amerita mucho trabajo exegético ni hermenéutico, porque estas mismas nos responden cuando prestamos verdaderamente atención a los dichos de nuestros padres.
Por el bien formado respeto y dignidad, producto de la obediencia a los padres, no tardará en llegar el favor en forma de corona que embellecen la cabeza de aquellos que son hijos respetuosos, la gracia del Padre Dios se formará y se patentará en ti delante de los hombres.
Los collares representan, cuando por medio de esa atención a Dios, a sus padres terrenales, a sus autoridades: Pastores, líderes espirituales con sana autoridad forjan un acertado carácter en los hijos. El respeto de los demás (personas) hacia los hijos que valoran el consejo del Padre no se hará esperar y se notará.
De manera que es importante que te detengas para ver si ciertamente estás atendiendo a los dichos del Padre. ¿Cuántas veces la voz de Dios ha retumbado en tus oídos y has prestado cuidado a sus poderosos exhortos? Pidamos al Espíritu Santo que nos ayude a poner en práctica el Selah (que podamos reflexionar y detenernos para atender, hacer silencio y así recibir sus consejos).
Sí se puede amigo (a) lector, es por aquí la plaza pública comunicacional.
Otrosí o nota: Hijos, hijas, escuchen a sus padres cuando les dicen a ustedes que no vayan a alta velocidad en esos vehículos (motos o carros); por algo te lo dicen. Hijos, hijas, oigan a sus padres cuando les dicen que no salgan a escondidas a altas horas de la noche, porque ellos saben sus consecuencias. Hijos, hijas, no los deshonren en público, ni en privado, ámalos y atesora sus consejos.