Quizás muchos no saben cómo empezar su vida de oración, como un niño empieza a hablar con tu padre eterno de manera transparente, genuina y con libertad, dispón un tiempo y un lugar para este fin
Opinión.- Son muy conocidas las enseñanza de Jesús acerca de la oración, su vida era un modelo real de oración, se apartaba a un lugar solitario y oraba, estuvo toda la noche orando para escoger a sus discípulos que luego llamaría apóstoles, enseñó que la oración íntima y personal debía ser echa en privado pero sus recompensas serían públicas, que debían orar al Padre que está en los cielos, incluso en el huerto de Getsemaní les enseñó que la oración los libraría de la tentación así como también los prepararía para los tiempos de prueba y les dio autoridad para orar en su nombre para que lo que pidan al Padre les sea dado.
La oración es indispensable para que el cielo se mueva a favor de la tierra, para que los proyectos divinos se ejecuten y para que se cumpla el plan de Dios desde un individuo, una nación y el mundo.
Sin embrago una de las herramientas más poderosas entregada por Dios a los hombres es la menos entendida, más evitada, menos usada, nos lleva a pensar que sucedería si se despierta un hambre por la oración, la búsqueda de Dios y el clamor desde la tierra al cielo, muy probablemente veríamos una manifestación mucho más tangible de los beneficios del reino de Dios y la cubierta de oscuridad que recubre las naciones siendo rota, como lo describe el libro de Isaías, con sucesos que beneficiarían a todos los pueblos.
Hay un sutil engaño y tendencia a creer que Dios obra independiente a la oración de su iglesia, incluso que da igual si oramos o no porque Dios hace como bien le parece, así que para qué orar si Dios se sale siempre con la suya. Pensar de esta manera te inhabilita totalmente y te lleva al terreno de la inacción, renunciando a la autoridad que le fue entregada a la iglesia y expresada por Jesucristo en Mateo 18:18 cuando dijo “De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo”.
Vemos que “El Espíritu Santo” vino en respuesta a la oración ferviente de la iglesia, aunque había sido prometido por Jesús, la oración fue la catalizadora de ese derramar glorioso. Andrew Morray expresó en su libro El Ministerio de la oración intercesora, lo siguiente “La oración está en la raíz de la vida espiritual y del poder de la iglesia. El grado en que Dios da su Espíritu está determinado por el grado en que se lo pidamos”.
Aún hoy día la tarea principal de Jesucristo en los cielos es el de interceder por el mundo, la salvación de las almas, el avance del reino de Dios y los planes de Dios. Este tipo de oración es la más perfecta, porque exige ensanchar el corazón y poner a otro y sus necesidades en nuestra oración.
Refiriéndose a este tipo de oración Jesús contó una historia en Lucas 11:5-9 acerca de un amigo que a media noche sale a molestar a su amigo cercano porque no tiene pan para ofrecerle a una visita inesperada y necesitada, por su importunidad y su condición de amigo le dará lo que necesite. Concluye diciendo, pidan y se les dará, busquen y hallarán, llamen y se les abrirá”.
Hay varios elementos indispensables en la oración intercesora que debemos conocer, hoy les referiré a tres. Primero, el origen de este tipo de oración radica en la necesidad urgente, implica abrir los ojos y el corazón para ver las necesidades de los que nos rodean. Si creemos que solo Dios puede ayudar y lo hará en respuesta a la oración, entonces estaremos motivados a entregarnos en oración por los que nos rodean. Segundo, un amor dispuesto.
El verdadero amor se olvida de sí mismo por el bien de otros. La falta de amor es lo que produce muchísima deficiencia en la oración. El verdadero amor se volverá en nosotros un espíritu de Intercesión, porque el amor tiene que orar. Tercero, reconocer nuestra incapacidad. Una madre pudiera estar dispuesta a dar su vida por su hijo que agoniza, pero aun así ser incapaz de salvarlo, pues bien, reconocer esta incapacidad le da fuerza a la vida de intercesión, de manera que esta llega ser la única esperanza y refugio, por esta causa el cristiano más sencillo y frágil puede hacer que las bendiciones del cielo desciendan.
Quizás muchos no saben cómo empezar su vida de oración, como un niño empieza a hablar con tu padre eterno de manera transparente, genuina y con libertad, dispón un tiempo y un lugar para este fin. La oración no puede ser una imposición sino un deleite, un tiempo hermoso de comunión y encuentro personal con el Padre celestial. A mucho más qué hablar acerca de esto, continuaré el próximo miércoles. ¿Estás listo para empezar?
Apóstol Julie de Romero
@juliederomero
@ccn.valencia