Buena Nueva: División en la familia
Opinión

Buena Nueva: División en la familia

27 de junio de 2026
Opinión.- “No piensen que vine a traer la paz a la tierra; no vine a traer la paz, sino la espada.
Cada cual encontrará enemigos en su propia familia” (Mt. 10, 34-36).
¿Qué significa esto tan desconcertante que dijo Jesucristo?

“No piensen que vine a traer la paz a la tierra; no vine a traer la paz, sino la espada. Vine a poner al hijo en contra de su padre, a la hija en contra de su madre y a la nuera en contra de su suegra. Cada cual encontrará enemigos en su propia familia” (Mt. 10, 34-36). Y esto lo dijo Jesucristo. Y, por supuesto, sorprende que pronunciara esta sentencia que parece contradecir lo que debieran ser las buenas relaciones familiares.

Este es uno de los pasajes más desconcertantes del Evangelio. Jesús resulta ser un “signo de contradicción” (Lc. 2, 34), pues muchos lo iban a rechazar y, de hecho, lo rechazan. ¡Hasta miembros de nuestra propia familia!

Cuando la fe es vivida por todos en una familia, resulta fuente de unión, de paz, de concordia, de amor. Pero puede constituirse en signo de contradicción, división y persecución a Dios, a Jesús y su Iglesia cuando un cristiano opta por seguir a Cristo como Cristo merece y como Cristo desea.

Para entender esta difícil situación, recordemos unas palabras del Señor: “Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica” (Lc. 8, 21). La Palabra de Dios nos hace familia. Pero los que se resisten, se separan de aquellos que sí la siguen. ¿Quién se está separando, entonces? ¿Quién está dividiendo a la familia?

Y Jesús continúa: “El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí. El que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí”. (Mt. 10, 37). El amor que debemos a Dios está muy por encima del amor a nuestros padres, más que a los hijos... y, por supuesto, más que a uno mismo.

No quiere decir el Señor que no amemos a nuestros familiares, cosa que sería contraria a la Ley de Dios. Significa que el amor a Dios viene antes que el amor a cualquier persona. Y ya eso estaba dicho, pues precisamente en esto consiste el Primer Mandamiento, Amar a Dios sobre todas las cosas.
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Isabel Vidal de Tenreiro