La tecnología debe ser estrictamente un sistema de alerta secundaria; la última palabra y la responsabilidad ética deben pertenecer siempre a la madre y al profesional de la salud
Opinión.- Continuando con la temática sobre la Inteligencia Artificial le hemos preguntado a Gemini ¿Puede IA representar un riesgo crítico en las decisiones obstétricas? Esto respondió: la IA puede representar un riesgo crítico, si se utiliza como un sustituto del juicio clínico humano, en lugar de una herramienta de asistencia.
La obstetricia es una de las ramas de la medicina más complejas, impredecibles y con mayor carga emocional. Automatizar decisiones en este campo introduce dilemas éticos y clínicos profundos, que pueden poner en riesgo la vida de la madre y el bebé.
La IA atenta contra las decisiones obstétricas correctas cuando: a) En situaciones críticas como una eclampsia, un desprendimiento de placenta o una hemorragia posparto, las decisiones deben tomarse en segundos. Si un sistema de IA recomienda realizar una cesárea de emergencia o, por el contrario, esperar, los médicos no pueden ver los pasos lógicos que la máquina siguió para llegar a esa conclusión. Seguir ciegamente un algoritmo ciego elimina la intuición clínica y la experiencia acumulada del obstetra, convirtiendo al médico en un mero ejecutor de software; b) El parto es un proceso biopsicosocial, donde las preferencias de la gestante, su estado emocional y el acompañamiento humano, son determinantes en el éxito del alumbramiento.
La IA opera bajo una lógica puramente utilitarista y matemática. Al reducir el parto a un conjunto de datos (frecuencia cardíaca fetal, contracciones, dilatación), la máquina ignora la experiencia humana de la madre, lo cual atenta directamente contra los planes de parto respetado, priorizando la eficiencia del hospital por encima de los derechos de la mujer; y c) Ruptura del vínculo con el psiquismo fetal, en donde se analiza cómo el bebé prenatal reacciona a los estados emocionales, la voz y el entorno de la madre. Un obstetra humano con visión de avanzada debe evaluar este binomio madre-hijo de forma holística.
La IA evalúa al bebé prenatal como un “objeto de datos”, aislado de la realidad psicológica de la gestante, fracturando el abordaje integral de la salud perinatal.
En conclusión, la IA posee un gran potencial para analizar ecografías 4D o predecir patrones de riesgo en el monitoreo fetal antes de que ocurran. Sin embargo, atenta gravemente cuando se le otorga el poder de decisión.
En obstetricia, la tecnología debe ser estrictamente un sistema de alerta secundaria; la última palabra y la responsabilidad ética deben pertenecer siempre a la madre y al profesional de la salud. Son planteamientos que como médico obstetra estoy totalmente de acuerdo.
Gonzalo Medina Aveledo
PhD Ciencias Médicas
Médico Obstetra
Investigador de las emociones
maternas
Ig. @armoniafetal