Si sabemos quiénes somos en Dios, qué poseemos y de qué estamos dotados, la certeza de estar tranquilo y sin posibilidad de trastabillar es grande, porque en el que confiamos nos sostendrá y defenderá.
Opinión.- Siguiendo con lo que debemos tener siempre presente en nuestro andar, y una de las principales cosas y objetivos claros, es nuestra identidad. Si sabemos quiénes somos en Dios, qué poseemos y de qué estamos dotados, la certeza de estar tranquilo y sin posibilidad de trastabillar es grande, porque en el que confiamos nos sostendrá y defenderá.
El rey Nabucodonosor mandó a calentar siete veces más el horno para exterminar a unos jóvenes que no tambalearon antes sus amenazas, ni le adoraron su estatua inútil. Por esa actitud valiente e impregnada de seguridad, el rey se enojo, pero Dios se agradó de ellos, eso es lo que importa.
Después que Nabucodonosor presenció la acción sobrenatural, pudo darse cuenta que se enfrentaba a alguien de mayor poder, al punto que entendió que la adoración a Dios de Sadrac, Mesac y Abednego se sobrepuso a su pretensión o chantaje.
El dios al que ellos adoraban (con d minúscula) estaba y está muy lejos del Dios que nosotros adoramos con D mayúscula y esto encierra un mensaje y una gran diferencia. En Babilonia, el dios de fuego se llamaba “Iz-bar”, de manera que el horno encendido o lleno de fuego era una manifestación que revestía una importancia para los babilonios.
Sin embargo, el Dios de Israel en su acción sobrenatural sacó del horno del fuego a estos muchachos, mostrándose superior al “fulano dios Iz-bar”, demostrando así, que del tercer cielo proviene la superioridad eterna. El libro de Daniel nos enseña en este capítulo 3 las maravillosas acciones de lo que puede hacer Dios a favor de sus hijos que le son fiel aún estando en las más difíciles pruebas.
“ Por mí, pues, se decreta, que todo pueblo, nación o lengua, que dijere blasfemia contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abednego, sea descuartizado, y su casa sea puesta por muladar; por cuanto no hay otro Dios que pueda librar como este” , Ver. 29.
Es tremendo y de línea pesada lo que dictó el rey Nabucodonosor después de ver y quedarse perplejo ante el milagro sobrenatural efectuado por el único soberano Dios. Sin embargo el edicto o la orden que trazó el rey no necesariamente era porque quería adorar al Dios de los cielos.
El trasfondo del decreto era más por temor a que una blasfemia o cualquier afrenta de ese pueblo hiciera enojar al Dios verdadero quien con su poder insuperable podía destruir el imperio babilonio, era más por sobrevivir en su gobierno que por darle honra y alabanza al Dios de Israel.
Quería el rey estar seguro de seguir gobernando aunque sin darle el honor a Jehová de los ejércitos, pero a su vez no quería permitir algún atrevimiento de Babilonia, porque ponía en juego la seguridad del Estado y de su gobierno, era más que todo por eso. Pero podemos aseverar que, al menos, Nabucodonosor era inteligente.
Quisiéramos nosotros hoy día tener en las naciones a líderes que también sean inteligentes, que exijan más respeto al Dios de la D mayúscula y a quienes alzamos la bandera del Evangelio de Jesucristo y no esos líderes que permiten el “arroz con mango” espiritualmente. “ Bienaventurada la nación, cuyo Dios es Jehová... Sal 33: 12 ; los distintos países serían afortunados y fortalecidos en todas las áreas si los líderes políticos dejaran que el verdadero Dios sea nuestro guía.
Sí se puede amigo lector (a), es por aquí la plaza pública comunicacional!
Otrosí o nota: A los líderes espirituales, sacerdotes y ministros de la palabra de Dios, a los pastores y a todos quienes levanten el nombre de Jesús, no desmayen ni sucumban ante cualquier amenaza, sigan adelante que Dios es su torre fuerte.