Muestra de este avance es la licencia histórica con Shell para explotar el campo gasífero transfronterizo Loran, acuerdo estratégico que impulsa nuestra producción y nos consolida como exportadores en un mercado global exigente
Opinión.- La realidad internacional hoy muestra un panorama donde, en definitiva, la paz es urgente. Mientras el mundo se distrae con la pasión del Mundial de Fútbol, la tensión entre Estados Unidos e Irán alcanza niveles críticos tras el cierre del estrecho de Ormuz, una realidad que no podemos ignorar, al contrario, nos impulsa a seguir abogando por el diálogo y el respeto a la autodeterminación de los pueblos como única vía para evitar un cataclismo.
En este contexto, debo referirme a la gira que la Presidenta Delcy Rodríguez ha cumplido por India y Turquía, un hecho que trasciende y consolida alianzas que dependen del interés mutuo y el desarrollo compartido. Por eso, la invitación no solo es a respaldar ese hecho, sino a apoyar la reunión que a su llegada sostuviera con el Alto Mando Militar, porque ello no solo reafirma que la seguridad y soberanía de la Patria son los cimientos sobre los cuales construimos cualquier relación internacional; también estamos blindando el territorio mientras abrimos las puertas a la inversión, en el marco de respeto a nuestras leyes.
Por otro lado, la reciente flexibilización de sanciones por parte de la OFAC en áreas de hidrocarburos, energía y minería es un reconocimiento fáctico de la importancia de Venezuela en el mercado global. No cabe duda de la normalización de esas transacciones financieras son vitales y de que pueden ser un oxígeno para nuestro aparato productivo y un paso necesario hacia la plena normalidad económica que el país exige.
Muestra de este avance es la licencia histórica con Shell para explotar el campo gasífero transfronterizo Loran, acuerdo estratégico que impulsa nuestra producción y nos consolida como exportadores en un mercado global exigente.
Soberanía comunitaria y alimentaria en cifras nacionales
Hay grandes avances en materia alimentaria en Venezuela. Muestra de ello es que, entre enero y mayo de este año, se distribuyó más de medio millón de toneladas de alimentos a nivel nacional a través de las redes de abastecimiento soberano y los planos especiales de protección. Esto generó un repunte, durante el mes de mayo, del 9.4 % en el consumo general de productos básicos en los hogares, impulsado por un crecimiento del 9 % en el sector proteico y del 3.5 % en el rubro pesquero. Estos indicadores, anunciados por la presidenta Rodríguez, reflejan el trabajo conjunto entre la producción pública, el sector privado y las bodegas comunales, garantizando un ahorro sustancial para las familias frente a los comercios tradicionales.
A la par de estos avances materiales, la cohesión del modelo social bolivariano se dinamiza a través de la democracia participativa y protagónica. La consolidación de la soberanía alimentaria camina de la mano con el empoderamiento comunal, lo que nos convoca ahora a la Segunda Consulta Popular Nacional del próximo 12 de julio. En esta nueva jornada democrática, las comunas y circuitos comunales de toda la geografía nacional votarán de manera masiva por los proyectos prioritarios para sus sectores. Es sumamente revelador que la mitad de las propuestas inscritas apunten directamente al bloque de la transformación social humana de las Siete Transformaciones (7T), demostrando que es el propio pueblo organizado quien diseña y ejecuta el rumbo de su bienestar.
Mientras, nuestra mirada también cruza la frontera hacia Colombia. Por eso, rechazamos las maniobras inconstitucionales para suspender al presidente Gustavo Petro. No podemos permitir que la democracia en nuestra región siga bajo asedio de fuerzas que no respeten la decisión de los pueblos. Nuestra solidaridad es con la voluntad democrática.
Venezuela camina con paso firme. Entre la defensa de nuestra soberanía y la apertura de nuevos horizontes comerciales, demostramos que la Revolución Bolivariana está más vigente que nunca, adaptándose a los tiempos con la dignidad de quien sabe a qué nos pertenece el futuro.