Buena Nueva: ¡Señor, danos sacerdotes!
Opinión

Buena Nueva: ¡Señor, danos sacerdotes!

13 de junio de 2026
Opinión.- ¿Oramos porque haya alguna vocación sacerdotal en nuestra familia?
¿Cuántos estamos dispuestos a que algún hijo sea sacerdote?
“La cosecha es mucha y los trabajadores pocos”.
¡Señor, danos sacerdotes!

“La cosecha es mucha y los trabajadores pocos”, nos ha dicho el Señor. Y es esta una frase del Evangelio que nos repite la Liturgia de la Iglesia con cierta frecuencia, pero parecemos no darnos cuenta de su significado... mucho menos de su urgencia y gravedad en nuestros días.
 
Y esta advertencia nos la hace el Señor inmediatamente después de decirnos que “se compadecía de las multitudes, pues estaban extenuadas y desamparadas, y andaban como ovejas sin pastor”. (Mateo 9, 36 - 10,8).

También nos ha dicho el Señor desde el Antiguo Testamento “Si escuchan mi voz y guardan mi alianza, serán mi especial tesoro entre todos los pueblos... Ustedes serán para mí un reino de sacerdotes, una nación consagrada”. (Ex. 19, 2-6a). (1 Pe. 2, 9-10). Además de ofrecer el sacrificio de la misa, en el que Cristo es la víctima ofrecida, el sacerdote tiene a su cargo la predicación de la palabra de Dios. Este es el sacerdocio ministerial, sacerdotes que han recibido el sacramento del orden sacerdotal.

Existe también un sacerdocio de aquellos que no hemos sido ordenados, pero que tenemos la responsabilidad apostólica de llevar el mensaje de Cristo. La participación de los laicos del sacerdocio de Cristo siempre ha estado vigente, pero ahora más que nunca, cuando no hay trabajadores para la cosecha, no hay suficientes sacerdotes para pastorear las ovejas.

La Iglesia necesita sacerdotes ordenados, y muchos ya están ancianos. ¿Dónde están esos trabajadores? Deben estar entre nuestros hijos, sobrinos, nietos, familiares, amigos. ¿Algunos de ellos siquiera preguntan si el Señor los estará llamando al sacerdocio? ¿O más bien todos piensan solo en casarse?

¿Oramos por vocaciones sacerdotales en nuestra familia? ¿Estamos dispuestos a que un hijo sea sacerdote? ¿Nos atrevemos a ofrecerle al Señor un hijo para que sea sacerdote? ¿Oramos siquiera porque haya muchachos que puedan oír el llamado del Señor para hacerse sacerdotes? El “mundo” aturde a los jóvenes, los hace sordos a la voz de Cristo, los engaña haciéndoles creer que las cosas del mundo son las más importantes, que lo único que vale la pena es lo material.
 
“La cosecha es mucha y los trabajadores pocos”. ¡Señor, danos sacerdotes!   
Sigue la información minuto a minuto en nuestro Telegram Instagram Facebook Twitter ¡La noticia en tus manos!
VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Isabel Vidal de Terneiro