Es un problema complejo desde varios aspectos que involucran lo social, económico, cultural, familiar y comunitario
Opinión. - Las motos y sus motorizados se han convertido en una verdadera fuerza motorizada y en un sector importante de la población, con un impacto económico -en lo bueno y lo malo- para el país.
Sin duda alguna, la explosión demográfica de las motos ha ido incrementándose de manera exponencial en los últimos años, casi de manera inorgánica y hasta anarquizada. Sin un control estricto por parte del Estado venezolano. Un reconocido periodista afirmaba en un programa de radio que esta fuerza alcanzaba los 2 millones 100 motorizados en el país. Unas 2053 líneas de mototaxis y unos agremiados a este oficio que alcanza los casi 44 mil motorizados.
Ahora bien, ellos -sin la más mínima intención de satanizarlos- se han convertido en un problema no solo de seguridad vial, sino, además, en una epidemia silenciosa de salud pública.
Cifras manejadas en la Comisión Interinstitucional, creada en el seno de la Asamblea Nacional Bolivariana en conjunto con la Comisión Intergubernamental del Ejecutivo, señalan números alarmantes de 1.994 muertes por accidentes de tránsito que involucran a las motos desde el 1 de enero al 4 de junio de este año, lo que hace que se conviertan en la primera causa de muerte en Venezuela. Esto obliga necesariamente a reforzar, de manera coordinada, los planes en materia de prevención y educación en seguridad vial a nivel nacional.
Ciertamente, como lo señalaba en esa reunión la licenciada Milena Herrera, del Ministerio del Poder Popular para la Salud, esa era para ellos la tercera reunión de trabajo que buscaba elaborar un plan estratégico y operativo para impactar en el descenso de esas alarmantes cifras.
Varios factores críticos ahondan en la profundidad y complejidad de este tema. Es un problema complejo desde varios aspectos que involucran lo social, económico, cultural, familiar y comunitario. El incremento de las ventas de motos con muy poco o casi nada de requisitos, salvo tener el dinero para ello, la expedición sin riguroso control de las licencias, la falta de indumentaria de seguridad para transitar motocicletas, el exceso de velocidad, las maniobras indebidas de los motorizados al desplazarse por las calles, avenidas y autopistas y, finalmente, la alta vulnerabilidad del conductor de las dos ruedas, hacen de este problema un abordaje complejo, multifactorial y casuístico.
No solo debemos hablar de las tasas de mortalidad, sino, al paralelo, las tasas de morbilidad que arrojan estos accidentes de tránsito. Los traumatismos craneoencefálicos como principal causa de lesión y muerte; las fracturas complejas de pelvis, fémur y tibia hacen un rosario de incapacidades temporales y definitivas que acaban con la vida productiva de los motorizados. La inmensa mayoría de estos accidentes ocurren en gente joven entre los 18 y 35 años, con familias e hijos pequeños, que ocasionan todo un drama familiar, económico, social y una importante carga para el estado venezolano.
Nuestras propuestas conllevan varios ejes de acción para el Plan Estratégico Nacional de seguridad vial. Abarca lo educativo, salud, tecnológico, legislativo, privado, comunicacional, de gestión, de producción de piezas médicas y rehabilitación. Desde lo preventivo y educativo, con énfasis en la concientización de cuidar la vida propia y la de los demás, pasando por cursos teoricoprácticos de aprendizaje para andar en motos, las leyes de tránsito terrestre y transporte, hasta lo punitivo con multas y sanciones severas que puedan hasta terminar suspendiendo de por vida la licencia para conducir.
Hacemos un paréntesis para señalar lo importante de establecer una Alianza público-privada (PP) que nos permita normativas más estrictas al comprar una moto, que puedan exigir la adquisición de seguros personales de accidentes, así como también a las compañías que hacen delivery; aumentar los tiempos de entrega de los productos para evitar los apuros de estos motorizados por su entrega.
Son muchos los aspectos para analizar, discutir y plasmar en esta campaña de conciencia que debe llevarse adelante. Finalmente, señalar que no se trata de estigmatizar, satanizar ni señalar con un dedo a nuestros motorizados, allí hay hombres y mujeres honestos, trabajadores incansables que usan las motos como medio de vida, transporte familiar, escolar y recreación. Por ello apostamos a toda una revisión y actualización de la normativa vigente para adecuarlo a estos nuevos tiempos.
Rubén Limas
Médico cirujano especialista en traumatologia
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