El genoma heredado aporta la identidad biológica del individuo que es su signo de identidad personal. Pero la forma que le da criterio para determinar quién es como ser humano, es un criterio externo
Opinión. - La vida requiere de un programa de desarrollo que ordena los mensajes de los genes en el tiempo, permitiendo la formación armónica y sincronizada de las diversas partes del cuerpo, así como los diversos órganos, tejidos y sistemas.
Cada ser humano está potenciado con la libertad que le hace no quedar encerrado en los procesos biológicos corporales. Todo comienza con el orden de colocación de las cuatro bases nitrogenadas en el ADN, que es la dotación genética de los individuos, la cual está presente en cada una de las células del organismo y no cambia a lo largo de la vida.
El genoma heredado aporta la identidad biológica del individuo que es su signo de identidad personal. Pero la forma que le da criterio para determinar quién es como ser humano, es un criterio externo. El cuerpo dice quién es a través de los gestos, la voz, hasta la forma de moverse, identificando al titular de ese cuerpo.
A pesar de que la secuencia de nucleótidos del genoma heredado no cambia a lo largo de la existencia del individuo, el soporte material de la información genética puede ser influido cuando interactúa con los componentes del medio externo. De este modo, aparece una información que crece junto con el proceso vital que ordena, temporal y espacialmente, el desarrollo de la vida, al regular la expresión de la información genética, o la construcción del organismo.
Esta información epigenética no se hereda, sino que se genera en la constitución del individuo y se amplía a medida que avanza el desarrollo. Gracias a esta información, la vida del ser es una secuencia unitaria y discontinua en el tiempo, con etapas que se suceden de manera ordenada: zigoto, embrión, feto, neonato, preescolar, escolar, adolescente, adulto, y anciano.
Las células se diferencian y especializan, ordenándose en tejidos y órganos, maduran y envejecen al tiempo que mantienen la información acerca de la propia historia.
Cada individuo es único y diferente a cualquier otro no sólo por la combinación única de genes que hereda de sus progenitores, sino por las fluctuaciones propias de su trayectoria, que hace diferentes incluso a los gemelos con idéntico patrimonio genético.
Esto supone un cambio profundo en la idea del embrión, e invalida la duda acerca de que la existencia de gemelos idénticos suponga falta de individualidad del embrión en el período de tiempo previo a la implantación en el útero materno.
La conclusión de toda esta narrativa es que el entorno donde se desenvuelva el individuo es lo que va a ejercer una enorme influencia en el.
Gonzalo Medina Aveledo PhD Ciencias Médicas
Médico Obstetra
Investigador de las emociones maternas
Ig. @armoniafetal