El tabaquismo es considerado una enfermedad crónica y adictiva que no solo afecta a quien la padece sino también a los que se encuentran a su alrededor
Opinión. - El pasado 31 de mayo se conmemoró el Día Mundial sin tabaco, ocasión propicia para impulsar a muchas personas a tomar una decisión muy importante en sus vidas, como es dejar de fumar.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud, el tabaco produce la muerte de más de 8 millones de personas en todo el mundo y, en los últimos años, la mayor cantidad de fumadores nuevos se encuentra en la población de jóvenes entre los 15 y 24 años de edad (dato muy alarmante).
El consumo de tabaco es uno de los principales factores de riesgo de enfermedades y de muerte prematura a nivel mundial. Las enfermedades que produce son: bronquitis crónica, enfisema pulmonar, cáncer de pulmón, hipertensión arterial, infarto de miocardio, accidentes cerebrovasculares, ulcera gástrica, gastritis crónica, cáncer bucofaríngeo, cáncer de laringe, cáncer de vejiga o de riñón y disfunción sexual masculina, entre otras.
El tabaquismo es considerado una enfermedad crónica y adictiva que no solo afecta a quien la padece sino también a los que se encuentran a su alrededor, ya que la exposición al humo del tabaco ajeno, provoca anualmente 1.6 millones de muertes (fumadores pasivos).
El tabaco contiene nicotina, que es la sustancia responsable de la adicción, además de 7.000 sustancias de las cuales se sabe que al menos 70 de ellas causan cáncer, como son: plomo, arsénico, amoniaco, benceno, monóxido de carbono, entre otras. Esta compleja mezcla de productos químicos es capaz de afectar la salud ya que no existe un nivel seguro de exposición, por lo cual así fumes un solo cigarrillo ya produce daño. Fumar cigarrillo es la forma más común de consumo, pero hay otros productos: tabaco para pipa de agua o narguile, los puritos, el chimo, los vapeadores, etc.
Todos sabemos que el tabaco es malo y ¿porque hay personas que aún están fumando?
La respuesta es la nicotina que, al entrar al organismo, actúa como estimulante y sedante, alterando el sistema nervioso y liberando dopamina a nivel cerebral, generando una sensación placentera inmediata que refuerza su consumo repetido (enemigo silencioso), esto, a la larga, predispone al desarrollo de depresión o ansiedad.
Pero no todo está perdido. Es posible dejar el tabaco, una vez tomada la decisión; los profesionales de la salud, inmersos en programas de cesación tabáquica (dejar de fumar), te brindarán todo el apoyo que necesitas, con medicación, fortalecimiento de tu salud mental y apoyo a tu familia. ¡Pide ayuda!
Mirecly Guzmán Ramos
Especialista en Medicina Interna y Cardiología
PhD en Ciencias Médicas.
Instagram: @soytucardioprevencion. Telodigodecorazonvzla@gmail.com