Jesús hizo una comparación entre 5 vírgenes prudentes y 5 insensatas, el mismo escenario, el mismo reto, las mismas condiciones, pero no hubo las mismas respuestas
Opinión. - Jesús hizo una comparación entre 5 vírgenes prudentes y 5 insensatas, el mismo escenario, el mismo reto, las mismas condiciones, pero no hubo las mismas respuestas, la mitad pensó y actuó de una manera que terminaron quedando fuera de la boda, perdiendo una oportunidad única para lo que parecían estar diseñadas y la otra mitad pudo completar su meta, ser bendecidas y recompensadas.
Porque sucede esto que, teniendo una oportunidad de oro, un llamado para algo único y especial, se termina perdiendo aquello que tanto se deseaba, se estuvo muy cerca, pero finalmente no se logró, se ve, pero no se disfruta. ¿Dónde está el secreto del éxito?, pues bien, Jesús lo plasmó en esta parábola.
La historia relatada por Jesús, tiene como protagonistas 10 vírgenes. Esto era un punto en común, literalmente Jesús presenta una muestra completamente igual. Son vírgenes, no tienen malicia, ellas no planifican hacer algo que pueda dañar, perjudicar a otros o a sí mismas, no tienen pensamientos perniciosos. Sumado a esto todas tenían lámparas, refiriéndose a elementos que las ayudaban en su misión, es decir, tenían las mismas oportunidades.
Pero luego dice que la mitad era prudente y la mitad insensata. Ahora empieza a describirse aquello que las diferenciaba. La mitad se comportaba con simpleza, gente ingenua, gente tonta que no analiza a profundidad, creen que todo siempre les saldrá bien, nunca prevén cosas que pudieran suceder. Proverbios 14:15 dice “El simple todo lo cree, pero el prudente mira bien sus pasos”. La simplicidad es creerlo todo sin evaluar, es ignorar las señales que indican un obstáculo o pasarla por alto. Los simples se comportan como gente tonta, irracional porque no evalúan, ponderan, ni comparan datos, realidades, estadísticas, sino que prefieren pensar que todo siempre les saldrá bien, por lo que viven al límite sin estar preparados para soportar reveses o tiempos contrarios.
Así eran estas vírgenes insensatas. Gente buena pero incauta, no oyen advertencias, no ven señales de peligro, dicen que tendrán un buen futuro, pero no se preparan ni hacen nada para conseguirlo, tienden a ser pasivos, esperan que otros hagan lo que ellos debieron hacer y quieren vivir de la ayuda de todos.
También están las 5 vírgenes prudentes. Ellas salieron a recibir al novio, además de sus lámparas, también llevaron una cantidad de aceite adicional en frascos. Ninguna de las vírgenes sabía la hora de llegada del novio, por lo tanto, las sensatas consideraron que era tan importante la invitación, la oportunidad y el momento en sí, que no se arriesgarían a perderlo. No les importó la carga extra o la incomodidad de trasladar más aceite. Estuvieron dispuestas a ir una milla más ya que el novio podría tardarse, quiere decir que consideraron esa posibilidad y se prepararon para este revés.
Ellas actuaron con prudencia. La palabra prudencia viene de la palabra griega “phronimos” que significa ser sensato de manera práctica. Va muy ligada a la sabiduría, es la aplicación práctica de ella, es la expresión razonable, juiciosa y práctica de la sabiduría que es ver el mal y apartarse, cuya raíz principal es el temor reverente a Dios.
Cuando las vírgenes insensatas le pidieron de su aceite para sus lámparas, ellas discernieron que era una propuesta que las haría perder aquello para lo cual se habían preparado y esperado. Esta propuesta amable de compartir no era otra cosa que la insensatez hablando proponiéndoles que les solucionaran su problema sin importar el perjuicio que les causaría. Era una invitación a la insensatez. Bien ellas podrían haber aceptado su descuido y aceptar su pérdida y no arrastrar a las otras a su error. Pero la voz de la sabiduría y la prudencia les dio la respuesta correcta, “vayan y busquen para ustedes, porque si no ninguna podríamos entrar”. Los insensatos no les importan arrastrarte a su propio error. Evítalos.
Jesús inicia la historia diciendo, así es el reino, un reino de oportunidades, se te invita a una vida mejor, eres llamado a un banquete y una celebración, pero tú determinas si entras o quedas fuera. Termina diciendo, “Velen, pues no saben el día ni la hora” es decir, la clave está en saber prepararse, saber esperar, saber valorar y saber que siempre la recompensa es mayor que el esfuerzo dado. ¿Estás listo?
Apóstol Julie de Romero
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