Este impulso se complementa con la fuerza de nuestros campos y pozos
Opinión.- El país avanza con paso firme bajo la conducción de la presidenta Delcy Rodríguez. Prueba de ello fue la clausura del II Congreso Internacional de Emprendedores “Venezuela Tech Week 2026”. Allí, se selló el tránsito de la “economía de resistencia” al “ecosistema de esperanza”, creando Startup Venezuela para dar pleno apoyo institucional y financiero a empresas tecnológicas. Con más de dos millones de emprendedores registrados —67 % jóvenes y 64 % mujeres— y financiamientos por más de 1.100 millones de dólares, la soberanía económica se construye desde las bases productivas.
Este impulso se complementa con la fuerza de nuestros campos y pozos. La OPEP confirmó que la producción petrolera creció un 3,7 % en abril, superando los 1,13 millones de barriles diarios. En paralelo, el motor agroalimentario también muestra avances significativos: el incremento sostenido de la producción bovina y porcina garantiza el abastecimiento soberano, demostrando que el país produce lo que consume con calidad y orgullo campesino.
Así, también, vimos cómo durante la IV Expoferia Nacional bufalina, caprina y ovina 2026, Venezuela sigue garantizando su soberanía alimentaria y potenciando su presencia en los mercados internacionales como una productora de alimentos, aportando a la diversificación de nuestra economía.
En el mismo orden, el BCV rompe el aislamiento financiero al impulsar una valiosa agenda técnica con bancos centrales de Europa, lo que demuestra la importancia estratégica que tiene nuestro país, al que quisieron aislar de todo lo que significara crecimiento y esperanza, y podemos decir que hemos ido recuperando espacios que también nos pertenecen.
Por eso, apoyamos una vez más la participación de nuestra delegación en La Haya, encabezada por la presidenta Rodríguez; ratifica que estamos listos para una solución sobre la Guayana Esequiba por la única vía legal: el Acuerdo de Ginebra de 1966; una fe patria que, junto a lo que hemos alcanzado pese a las medidas coercitivas que nos han impuesto, es también el motor hacia una Segunda Peregrinación Nacional para seguir recorriendo las calles y exigiendo el fin definitivo del bloqueo.
Asimismo, nos unimos al repudio de las recientes declaraciones de Donald Trump de querer calificar a nuestra patria como el “estado 51” de su federación. Sepa el norte que Venezuela no es, ni será jamás, colonia de nadie.
Avances hacia la paz
Bajo la conducción de la presidenta Rodríguez, el país no solo avanza en lo económico, sino que consolida su estabilidad interna mediante el Programa para la Paz y la Convivencia Democrática. Al cumplir sus primeros 100 días de gestión con más de 500 horas de debate intenso junto a 56 sectores, se evidencia que la paz no es el silencio de los conflictos, sino la capacidad democrática de tramitar las diferencias. Apoyamos firmemente esta hoja de ruta estratégica que asume compromisos clave en reformas judiciales, la erradicación del discurso de odio en los medios y la atención a la juventud, extendiendo, además, sus brazos hacia la comunidad venezolana en el exterior para facilitar su retorno y mantener vivos sus vínculos con la patria.
Esta misma visión de soberanía y complementariedad, puertas adentro, se proyecta con fuerza en la agenda de integración regional. Vimos cómo, en una mesa de trabajo técnica, la presidenta Delcy Rodríguez ofreció una cálida bienvenida a la delegación de Surinam para profundizar el mapa de cooperación estratégica bilateral. Encabezado por los cancilleres Yván Gil Pinto y Melvin Bouva, este encuentro permitió impulsar proyectos concretos en áreas críticas como energía, agricultura, pesca, comercio, educación y transporte, demostrando que la vecindad en el Caribe y la Amazonía se construye desde el respeto mutuo y la autodeterminación.
En el ámbito internacional, la firmeza doctrinaria de nuestra diplomacia volvió a sacudir el tablero global durante la Reunión Especial del Ecosoc en la ONU. Allí, la representación de Venezuela reafirmó, de manera categórica, que la energía no es una simple mercancía supeditada al libre mercado corporativo, sino un bien estratégico indispensable para el desarrollo de los pueblos y la erradicación de las asimetrías mundiales. Es una postura soberana que rescata el verdadero espíritu de la Agenda 2030 y que posiciona a nuestra patria como un actor fundamental en el equilibrio energético global.
Al poseer una de las mayores reservas de hidrocarburos del planeta, el Estado venezolano fundamenta su posición en la defensa estricta de sus recursos naturales, convirtiendo esta premisa en el argumento definitivo para exigir el levantamiento inmediato de las medidas coercitivas unilaterales que intentan asfixiar nuestro aparato productivo.
Asimismo, nos unimos desde este espacio multilateral al respaldo histórico de los principios de autodeterminación, ratificando el firme apoyo al derecho del pueblo palestino a un Estado independiente, libre y soberano en el 78 aniversario de la Nakba, porque una Venezuela que vence el bloqueo es también una Venezuela solidaria con las causas justas del mundo.