El ataque, perpetrado con cilindros bomba colocados en una alcantarilla, impactó directamente contra un autobús de pasajeros y varios vehículos particulares que transitaban por la carretera nacional. Las autoridades sanitarias reportaron además treinta y seis heridos, de los cuales tres permanecen en estado crítico, mientras cinco menores de edad se encuentran afortunadamente fuera de peligro.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, se desplazó a la zona para liderar un Consejo de Seguridad y anunció una recompensa millonaria por información sobre los responsables materiales. Sánchez calificó la acción como una represalia cobarde del Estado Mayor Central ante las ofensivas militares que el Ejército mantiene activas para desmantelar las estructuras del narcotráfico.
Equipos forenses y de antropología trabajan de manera intensiva en la identificación de los cuerpos para agilizar la entrega a sus familiares, especialmente en la vereda Pedregosa. La administración regional garantizó auxilio funerario y atención psicosocial integral para los sobrevivientes y allegados de esta tragedia que ha conmocionado a toda la nación colombiana.
Paralelamente, operarios de infraestructura trabajan contrarreloj para reparar un cráter de aproximadamente doscientos metros cúbicos que mantiene interrumpido el paso por la vital vía Panamericana. Se estima que en las próximas horas se logre restablecer la conectividad terrestre entre las ciudades de Popayán y Cali, garantizando el flujo de suministros esenciales.
Este lamentable suceso subraya la compleja situación de orden público que atraviesa el suroeste de Colombia debido a la arremetida violenta de grupos armados irregulares. El Gobierno nacional ratificó que no habrá cese al fuego con estas estructuras criminales y que se intensificarán las operaciones para proteger la integridad de la población civil.