En un ambiente de gran entusiasmo, León XIV, escoltado por un convoy de seguridad, y bendijo desde un vehículo descapotable a los miles de fieles congregados a lo largo de su trayecto desde el aeropuerto hasta Yaundé, entre percusiones, banderas y bajo un sol de justicia.
El recibimiento fue igual de caluroso en el orfanato católico Ngul Zamba, donde aplaudió los cantos entonados por los niños. "Estáis llamados a un futuro más grande que vuestras heridas", les dijo.
"Esperamos que, en cuanto pise suelo camerunés, la guerra se detenga", dijo a AFP Bénédicte Bélinka, vestida con un paño con la efigie del papa.
Tatah Mbuy, un sacerdote de la ciudad de Bamenda, viajó hasta la capital para recibir a León, en la primera visita de un papa al país desde la de Benedicto XVI en 2009.
"Es una oportunidad de oro. Cada camerunés espera que el papa venga a predicar la paz", aseguró.