Internacional

Dos segundos, globo y misterioso culpable: Las incógnitas detrás de la muerte de Gagarin en la catástrofe del siglo

El primer hombre en el espacio estaba recuperando sus habilidades de piloto cuando saltó a la eternidad
12 de abril de 2026
Internacional.- Corre el 27 de marzo de 1968 y la tripulación de un caza MiG-15 en versión de entrenamiento vuela en los cielos de la provincia de Vladímir. Si bien es un ensayo regular sin virajes inimaginables, la persona frente a los mandos esencialmente intenta recuperar sus habilidades de pilotaje para obtener el permiso para vuelos en solitario. El que controla el caza es Yuri Alekséyevich Gagarin. Empero, el primer cosmonauta del mundo, que hace siete años abrió la era espacial para la humanidad, no está solo: detrás de su silla está Vladímir Sergéyevich Serioguin, el destacado piloto soviético, veterano de la Gran Guerra Patria y jefe del regimiento de entrenamiento de vuelo para los cosmonautas soviéticos.

Son las 10:30 de la mañana y Gagarin, con el alias de vuelo 625, reporta con tranquilidad a la torre de control en el aeródromo de Chkalovskiy, en la provincia de Moscú, sobre la culminación de los ensayos en la zona de pilotaje asignada a una altura de unos 4.200 metros, recibiendo la luz verde para volver al aeródromo desde el cual despegaron poco antes. Sin embargo, un minuto después del último contacto radial, el caza MiG-15 se estrella en picada contra el suelo en un ángulo de 50-55 grados, a una velocidad aproximada de entre 600 y 660 kilómetros por hora, a tres kilómetros del poblado de Novosiólovo, en la provincia de Vladímir. Y, aunque la marca del avión, según algunos reportes, sigue en el radar unos 13 minutos más con un rumbo diferente al reportado por Gagarin, pronto todos se dan cuenta de que acaban de presenciar lo que tanto temían: el primer cosmonauta no responde. Y jamás volvería a hacerlo.



El silencio engendra chismes

Asesinado por agentes de sabotaje estadounidenses. Eliminado por agentes del KGB bajo las órdenes directas de Leonid Brezhnev. Secuestrado por los extraterrestres tras chocar con uno de sus aparatos. Muerto incluso antes del fatídico vuelo en un intento apresurado de los soviéticos de aterrizar en la Luna. Lo que acabamos de enumerar es solo una muestra de las teorías sensacionalistas que surgieron tras la muerte de Gagarin que, junto con las investigaciones aeronáuticas sobre el accidente, forman una enorme bola hecha de verdades, mentiras y verdades y mentiras a medias. Empero, casi seis décadas después de la tragedia, la incógnita de por qué se estrelló aquel MiG-15 sigue sin respuestas claras.


Los disparates mediáticos y los chismes entre la gente aparecieron, en parte, debido a que los resultados de los numerosos peritajes realizados tras el accidente no se hicieron públicos, al tiempo que casi nadie vio los restos de pilotos, ya que fueron cremados casi inmediatamente después del siniestro. Mientras, la figura de Gagarin de por sí requería respuestas. Y, ya que las estructuras oficiales soviéticas decidieron no desclasificar por completo los archivos, los rumores crecieron sin parar. Sin embargo, hoy, en esta nueva edición de 'Huellas Rusas', intentaremos dejar aparte lo misterioso y focalizarnos en este conjunto de factores que llevaron aquel caza con Gagarin a bordo a clavarse en la tierra. ¡Poyéjali!



¿Un cosmonauta que volvió a aprender a volar?

Empecemos con algo obvio. Después de su primer y único vuelo al espacio de 108 minutos, Gagarin no pertenecía a sí mismo en cierto modo. Visitas, prensa, la interminable luz de las cámaras: era una estrella cósmica, un estatus para el que claramente no estaba preparado. Y sí, cuando el teniente primero Gagarin volvió a la Tierra fue ascendido a mayor, y en 1964, a los 30 años, ya había alcanzado el grado de coronel. Era una carrera galopante para un piloto en tiempos de paz. Y el propio Gagarin entendía perfectamente que por su estatus privilegiado recibía muchas prebendas.

A pesar de que su uniforme de gala seguía cubriéndose de todo tipo de condecoraciones provenientes de diferentes partes del mundo, Gagarin, que para mediados de 1964 era diputado del Sóviet Supremo de la URSS, jefe adjunto del Centro de Preparación de Cosmonautas y simultáneamente jefe del grupo de cosmonautas soviéticos, aspiraba no solo a pilotar, sino a volver al espacio. Los testimonios de su entorno de aquellos años manifiestan que hasta cierto punto a Gagarin le dolía el alma haberse visto convertido en una especie de muñeca parlante, por decirlo llanamente, y quería no solo no perder, sino pulir aún más sus habilidades de pilotaje reales.

Y es precisamente aquí donde hablaremos de las puras estadísticas de las horas de pilotaje del primer cosmonauta. En su camino hacia el cielo, Yuri Alekséyevich voló en aviones como el Yak-18 o el MiG-15: para octubre de 1955, pasó unas 42 horas en Yak, mientras que para noviembre de 1957 su experiencia total en Yak y MiG alcanzó un total de 586 vuelos, 166 horas y 41 minutos. Para octubre de 1959, la cifra llegó a las 265 horas de vuelo.

Empero, tras el vuelo cósmico, las horas de Gagarin en el cielo prácticamente dejaron de crecer. Los informes mediáticos que citan datos de archivos señalan que para finales de 1964 su tiempo total de vuelo llegaba a 379 horas desde el término de la escuela superior de aviación de Chkalovskiy.

¿Qué le pasa a un piloto si no vuela lo suficiente? Lógicamente, pierde la destreza adquirida con tanto esfuerzo. Gagarin trataba de revertir esta tendencia, intentando volar más, si bien el total de horas de vuelo en el año 65 hasta el 67 estuvo lejos de los parámetros ideales, por lo que básicamente el primer cosmonauta de la historia empezó prácticamente desde cero, volando con instructores para poder recuperar el derecho a pilotar vuelos individuales.



Museo de Yuri Gagarin

Antes de subir por última vez a la cabina del MiG, Gagarin tuvo que completar otra tarea: finalizar los estudios en la Academia de Ingeniería de la Fuerza Aérea de Zhukovskiy. "Tengo que dibujar y calcular mucho. Espero que no me distraigan. Tengo algunas ideas interesantes, debería comentarlas con mi supervisor. Trabajamos siete días a la semana. Pienso en mi tesis todo el tiempo; no se me ocurre nada más. Los profesores dicen que tengo material suficiente para dos tesis. Pero necesito una, la de verdad, la mía", apuntaba Gagarin, quien finalmente en febrero de 1968 defendió el diploma con la certificación de las aptitudes de piloto-ingeniero-cosmonauta. Ahora sí que podía volver al aeródromo.

Hora 'H'

Para el día 27 de marzo, estaba previsto que Gagarin realizara sus primeros dos vuelos en solitario en muchos años en un caza MiG-17. Sin embargo, sus supervisores, particularmente Nikolái Kamanin, el legendario piloto soviético, héroe de la URSS y jefe de preparación de los primeros cosmonautas, insistió en que antes del vuelo autónomo sería mejor verificar otra vez sus capacidades de en un vuelo con instructor, asignando para esta tarea al experimentado Vladímir Serioguin.

Las crónicas de aquellas horas previas al vuelo apuntan a que Serioguin, que aparentemente padecía una serie de problemas de salud, un factor a tener en cuenta, tuvo que preparar el MiG-15 UTI con número de cola 18 y dos tanques de combustible externos capaces de llevar hasta 260 litros cada uno. La jornada del 27 de marzo, el tiempo tampoco favorecía a los pilotos, que despegaron desde el aeródromo a las 10:19 sin ni siquiera esperar la transcripción de datos que llevó consigo un avión de reconocimiento del clima que había aterrizado un par de minutos antes.

El programa de pilotaje para el caza, con una maniobrabilidad reducida por tener los tanques suspendidos, no era difícil y servía de prueba para revisar cómo Gagarin efectuaba una serie de maniobras básicas de piloto de combate. Particularmente, el ejercicio incluía pilotaje con ejecución de giros, pequeños giros en espiral, picados, virajes de combate, toneles, vuelo a velocidad evolutiva (velocidad mínima de vuelo horizontal).

Para ello, tenían unos 20 minutos en la zona asignada. Sin embargo, cuatro minutos después, Gagarin, volando a una altura de 4.200 metros, dijo haber completado las maniobras y solicitó el rumbo de 320 grados, es decir, hacia la base. Tras recibir luz verde, desde la cabina del MiG-15 salen las últimas frases: "Entendido, ejecutando".

A las 10:32, un minuto después del último contacto, el caza acaba cortando abedules y estrellándose en una zona boscosa, mientras intentaba salir infructuosamente de una barrena de pérdida bajo condiciones meteorológicas adversas. Los equipos de búsqueda y rescate activaron sus protocolos después de que, según los cálculos, el avión hubiera quemado ya todo su combustible.

El lugar del siniestro no fue encontrado hasta varias horas después a unos 60 kilómetros del aeródromo de Chkalovskiy. Los helicópteros de rescate solo pudieron aterrizar a un kilómetro del enorme cráter que se formó tras la catástrofe: el avión se había hundido profundamente en el suelo, provocando una enorme explosión e incendio. Buscar los restos de pilotos no fue tarea fácil: los equipos encontraron primero a Serioguin, y se tardó más tiempo en hallar a Gagarin, por lo que durante unas horas hubo la esperanza de que el primer cosmonauta podría haberse eyectado.

"Por la noche, fuimos en vehículos todoterreno y llegamos al lugar. Solo encontramos rastros de Serioguin en el lugar. Y hallamos una billetera y un portapapeles que pertenecían a Yuri Gagarin. Buscamos durante toda la noche, gritando con la esperanza de que tal vez se hubiera eyectado. Y por la mañana, encontramos rastros de Yuri Gagarin", recordaba Alexéi Leónov, cosmonauta soviético y el primer hombre en realizar una caminata espacial.

Tras varias horas de búsqueda, hallaron un trozo de chaqueta ensangrentada en la que estaba la billetera de Gagarin perforada por los escombros del avión, su carnet del oficial del Ejército soviético, permiso de conducir y una pequeña foto de Serguéi Pávlovich Koroliov, el padre del programa espacial soviético.

Así murió la esperanza. Yuri Gagarin saltó a la eternidad. El mundo conocerá esta noticia solo dos días después, el 29 de marzo con un mensaje que salió en el periódico Pravda.
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Actualidad RT