"La guerra terrestre será más peligrosa y costosa para el enemigo", advirtió tras las noticias del envío de miles de efectivos estadounidenses a la región.
"A medida que crece la especulación sobre la posibilidad de que Estados Unidos cometa la histórica locura de entrar en una batalla terrestre en el frente sur de Irán, se ha formado una ola de entusiasmo entre los combatientes terrestres iraníes para crear un infierno histórico para los estadounidenses en suelo iraní", declaró la agencia estatal Tasnim. Las autoridades han anunciado la movilización de más de un millón de soldados y combatientes para repeler la invasión estadounidense, al tiempo que han asegurado que "miles de voluntarios" acuden continuamente a las fuerzas de seguridad para "defender el país".
Irán cuenta con unos 610 mil efectivos en servicio activo, divididos entre el ejército regular y el cuerpo de la Guardia Revolucionaria, según un informe del Instituto de Estudios Estratégicos (IISS). El país también cuenta con un número desconocido de soldados de alto rango y expertos desplegados en otros países de la región, que trabajan y asesoran a grupos militantes aliados de Teherán, conocidos como el Eje de Resistencia. Ataques israelíes y estadounidenses de los últimos años han revelado una gran presencia de estos perfiles en Líbano con la milicia Hizbulá, en Irak para asesorar a grupos proiraníes y Siria, especialmente durante el régimen de Bashar Asad, aliado de Teherán, derrocado en diciembre de 2024.
A ello se le suman unos 350 mil reservistas y miles de miembros de los Basij, una milicia paramilitar de voluntarios que se ha convertido en un pilar central de la seguridad del régimen. Desde el inicio de la guerra, esta unidad ha sido clave para mantener el control estatal en todo el país, especialmente en grandes ciudades, con patrullas diarias y la proliferación de puestos de control en el centro y entrada de las localidades. Ante la necesidad de un aumento de efectivos, el régimen ha lanzado una campaña de reclutamiento denominada "Por Irán", para defender la seguridad del país.
Para ello se ha rebajado la edad de reclutamiento voluntario hasta los doce años, anunció el comandante de la Guardia Revolucionaria, Rahim Nadali, para hacer frente "al abusador global", un término habitual de funcionarios iraníes para referirse a Estados Unidos. "Teniendo en cuenta la edad de quienes solicitan unirse, hemos reducido la edad mínima a 12 años, porque niños de 12 y 13 años quieren participar", señaló.
Los voluntarios más jóvenes ayudarán a "recopilar datos de seguridad y realizar patrullas operativas", señaló el comandante. Vecinos de Teherán relataron a la agencia AFP que han visto "camionetas militares con armamento pesado que bloquean carreteras" y junto a los dispositivos "adolescentes armados con pequeños fusiles". "Adolescentes sin entrenamiento armados con Kalashnikovs dan órdenes a la gente: ¡Aquí, allá! y disparan tiros de advertencia al aire con frecuencia", relata otro civil.
Irán ha desplegado medidas defensivas en la costa sur del país, así como la isla de Jark, centro neurálgico de la exportación de petróleo que podría ser invadida por las fuerzas estadounidenses con un desembarco anfibio. Una investigación de la CNN apunta que el régimen ha enviado tropas y sistemas de defensa aéreos adicionales a la zona, además de colocar minas contra personal y vehículos blindados.