“Si los demócratas de extrema izquierda no firman de inmediato un acuerdo para que nuestro país, en particular nuestros aeropuertos, vuelva a ser libre y seguro, desplegaré a nuestros brillantes y patriotas agentes de ICE en los aeropuertos, donde se encargarán de la seguridad como nunca antes”, advirtió el presidente en un mensaje publicado en su red Truth Social.
Desde el 14 de febrero, la financiación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), encargado entre otras funciones de los controles de seguridad aeroportuaria, permanece congelada debido al profundo desacuerdo entre demócratas y republicanos en el Congreso sobre las prácticas del ICE, muy cuestionadas por los sectores progresistas del país.
Como consecuencia de este “shutdown” parcial, miles de funcionarios federales del DHS han sido suspendidos temporalmente, mientras que otros, considerados esenciales, continúan trabajando.
En ambos casos, los salarios no se pagarán hasta que los legisladores alcancen un acuerdo presupuestario para el DHS, del que depende ICE.
Cerca de 50 mil agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), encargados de los controles en los aeropuertos, no han recibido su salario completo desde el 13 de marzo.
Debido a esta situación, el ausentismo ha aumentado: algunos han buscado otros trabajos mientras se resuelve el bloqueo, mientras que otros han dimitido.
El resultado ha sido un aumento de las filas en los controles de seguridad, donde los pasajeros deben pasar por detectores metálicos, y ya no es raro tener que esperar varias horas en los aeropuertos estadounidenses antes de acceder a las zonas de embarque.
Por su parte, el ICE sigue operando durante el bloqueo gracias a fondos ya aprobados el año pasado por el Congreso.