Previamente, Irán había advertido que, en caso de una ofensiva contra sus instalaciones energéticas, toda la infraestructura energética que abastece a Estados Unidos e Israel en la región sería un objetivo legítimo para sus ataques de represalia.
Este lunes avisó que reduciría "a cenizas" todas las instalaciones de petróleo y gas del país desde el que se lanzara el ataque contra la nación persa, en concreto sobre cualquier bombardeo a la isla Jarg y su estratégica terminal petrolera.
"Si EE.UU. ataca las instalaciones de la isla de Jarg y su terminal petrolera, todas las instalaciones de petróleo y gas del país de origen del ataque quedarán inmediatamente reducidas a cenizas", aseguraron los militares de la República Islámica.