Según personas con conocimiento de las conversaciones, Caine afirmó en varias reuniones informativas que los funcionarios estadounidenses creían desde hacía tiempo que Irán desplegaría minas, drones y misiles para bloquear esta importante ruta marítima.
Según estas fuentes, Trump reconoció el riesgo, pero siguió adelante con la decisión de política exterior más trascendental de sus dos presidencias. Les dijo a sus colaboradores que Teherán probablemente capitularía antes de cerrar el estrecho, e incluso si Irán lo intentara, el ejército estadounidense podría hacerle frente.
Dos semanas después del inicio de la guerra, los líderes iraníes siguen sin ceder. El estrecho de Ormuz se ha convertido en su principal punto de presión: Irán ha bloqueado el paso de petroleros y atacado buques de carga, disparando los precios del petróleo y desatando una crisis energética global.