En un comunicado, Abu Dabi calificó los ataques de "agresivos" y dijo que afectaron a lugares civiles, incluidas zonas residenciales, aeropuertos, puertos e instalaciones de servicios, poniendo en riesgo a la población. Asimismo, los describió como una "grave e irresponsable escalada" y como una violación de la soberanía nacional, del derecho internacional y de la Carta de la ONU.
Además, la Cancillería emiratí declaró que la decisión refleja una postura "firme" de rechazo a cualquier agresión contra su seguridad y soberanía. En este sentido, añadió que el enfoque "agresivo y provocador" que atribuye a Irán socava las posibilidades de desescalada y empuja a la región hacia escenarios "sumamente peligrosos", con riesgos para la seguridad regional e internacional, la seguridad energética y la estabilidad de la economía mundial.