Todas las víctimas halladas hasta ahora estaban en las ciudades de Juiz de Fora y Uba, a unos 310 kilómetros (192 millas) al norte de Río de Janeiro. Unas 30 personas seguían desaparecidas y más de 3 mil residentes tuvieron que abandonar sus hogares hasta la mañana del miércoles, según el cuerpo de bomberos de Minas Gerais.
Entre los fallecidos estaba Bernardo Lopes Dutra, de 11 años, después de que la lluvia provocó el derrumbe de su casa.
“Es una tragedia que nadie esperaba”, dijo su padre, Ricardo Dutra, en el funeral en Juiz de Fora. Describió a Bernardo como “un niño con un gran corazón que, a su manera, tocó a todos a su alrededor”. La esposa y la hija de Dutra seguían en un hospital.